
Un día después de haberse cumplido un año y medio de la desaparición física de Martín, el sábado 7 de junio fue inaugurado, en los jardines del viejo edificio municipal ubicado en 25 de Mayo 131, el mural que reproducirá por siempre su rostro y su sonrisa.
La espectacular obra -tallada sobre cemento en una pared que mide 1,50 de ancho por 2 metros de altura- fue realizada por la artista plástica Cristina Terzaghi (con la colaboración de Fernando Arrizurieta y Juan José García) y está emplazada en la misma calle y de la misma mano, a poco menos de cien metros del lugar en que Martín fuera asesinado en diciembre de 2006: el desde entonces y definitivamente clausurado boliche “La casona”.
El acto, que contó con el apoyo del municipio, a través de su Secretaría de Políticas Sociales y Derechos Humanos, y del Concejo Deliberante local, se desarrolló sobre un escenario instalado en la calle, al frente del edificio donde está el mural, y fue cerrado por las palabras del intendente Darío Díaz Pérez y de Oscar Castellucci, presidente de nuestra ACMC. Junto a ellos estuvieron Ana Herrera, la mamá de Martín; Pablo y Laura, sus hermanos (la hermana mayor, Mariana, está radicada en España); Eduardo Curuchet, compañero de colegio y amigo de Martín; Cristina Terzaghi, la creadora del mural; Mabel Gagino, directora de Derechos Humanos y Educación Popular de Lanús; Alberto Palacios, director del Centro de Protección de los Derechos de la Víctima -CPV- de la provincia de Buenos Aires; Pablo Roma, delegado bonaerense del INADI; María José Lubertino, presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI); y Victoria (”Vicky”) Donda Pérez, diputada nacional (la primera legisladora nacional hija de desaparecidos, 78ª nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo).
Previo a los discursos de Oscar y de Darío Díaz Pérez, hablaron Eduardo Curuchet, Cristina Terzaghi (quien le entregó a Oscar una placa recordatoria enviada por sus compañeros de la facultad de Bellas Artes de La Plata y recibió una de las remeras identificatorias de nuestra ACMC), María José Lubertino y Vicky Donda Pérez.
El momento más emotivo del acto fue, sin dudas, cuando se procedió al descubrimiento del mural. En una ceremonia sobriamente organizada por el ceremonial de la municipalidad, familiares de Martín (sus papás y sus hermanos) y funcionarios, entre ellos el intendente, tomaron las cintas, tiraron de ellas y dejaron expuesta, por primera vez, ante los asistentes, la bellísima imagen de Martín lograda por Terzaghi. Hubo primero un prolongado silencio, la emoción embargaba a todos los presentes, una concurrencia numerosísima, y después estallaron los aplausos, entre las lágrimas de muchos. El presbítero Eduardo de la Serna -quien ya nos había acompañado en el acto que realizamos el día en que Martín debió haber cumplido sus 21 años- bendijo la obra y pronunció un mensaje que no fue de circunstancias, sino una comprometida invocación al “Dios de la vida”, ese Dios auténtico que se opone al “dios del dinero”, al que le rinden culto (o están al servicio de él) los que asesinaron a Martín.
Antes y después del momento de la inauguración actuó el coro de la Universidad Nacional de Lanús, interpretando tres temas que, inteligentemente seleccionados por su director, Andrés Bugallo, representaron a tres comunidades históricamente discriminadas: los negros, los judíos y los habitantes originarios, para poner la participación del conjunto en el espíritu de la convocatoria del acto. La interpretación de esos temas por parte del coro fue sencillamente impecable.
Previo al inicio del acto propiamente dicho, y en el interior de las dependencias del edificio municipal, el intendente Darío Díaz Pérez firmó un convenio con el INADI, representado por su presidenta, María José Lubertino, por el que se comprometieron a la realización de tareas conjuntas cuyo objetivo sea transformar a Lanús en una ciudad “libre de discriminación”. Durante el acto, ya en el escenario, Lubertino le entregó al intendente uno de los carteles que, según la ley vigente, deben tener colocado todos los locales bailables para poner en conocimiento de los asistentes que toda discriminación es un delito penado por la ley y adonde debe recurrirse en caso de que es delito se cometa. Oscar agregó oportunamente, en ese momento, que si ese cartel hubiese estado colocado en “La casona” en diciembre de 2006, y alguien hubiese tenido la voluntad de que se cumpliera, Nahuel (que estuvo presente con su familia) no hubiese sido discriminado y Martín estaría hoy entre nosotros.
Entre los concurrentes al acto, se destacaban los miembros y colaboradores de nuestra ACMC, que lucían las remeras de la asociación (la mamá y los hermanos de Martín, José Luis Di Lorenzo, Oscar Merlo, Alicia Aizpuru, Fernando Muriel, Carlos de Andrés, Vicky Santamarta , Claudia Román, y Juan Manuel y María Eva Di Leo, entre otros) y un numeroso grupo de familiares de víctimas de la violencia y de la inseguridad, identificados con carteles y prendedores que recordaban la imagen de sus hijos desaparecidos. Entre ellos estaban, Raquel (del Programa Anti-impunidad) y Jorge, los padres de Mariano Witis; Sara Gauto, la mamá de José Alejandro López; el abuelo de Santiaguito Miralles; Raúl (del grupo de los padres de Kheyvis) y señora, los papás de Leandro Buganem; Julio y Ramona, los papás de Leandro Bazán; Luis y Mabel, el papá y la mamá del corazón de Santiago Barberán; Héctor y Norma, los papás de Carla Arduini; Nora (de Madres del Dolor) y Eduardo, los papás de Marcelita Iglesias; Graciela López y su esposo, los papás de Elías Gal; Carina Catrufo con sus hijas, la mamá de Héctor “Pelusa” del Campo; Patricia y Edgardo, los papás de Emmanuel Salafia; y Silvia Irigaray, de Madres del Dolor, mamá de Maximiliano Tasca.
Estuvieron presentes también varios funcionarios locales de alto rango: Karina Nazábal, secretaria de Políticas Sociales y Derechos Humanos; Héctor Bonfiglio, jefe de Gabinete; Juan Carlos Viscelino, secretario de Gobierno; y Lara Villalba, directora general de Inspectores.
También asistieron Luis Durán, ex subsecretario de Cultura de la Nación; Edgardo Binstock, ex secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires; Roberto Cristofano, director de Derechos Humanos de Almirante Brown; Luis Lobo, de la seccional Lanús del SUTERH; Abraham Szulacki y Fabio Villarroel, del CPV; Antonio y Norma Draus de U.TRA.DI (Unión de Trabajadores Discapacitados); el comisario de la 1ª de Lanús; y Rosa Parada (de la Sociedad de Fomento de Villa Otamendi).
Se recibieron las adhesiones de José Luis Pallares, presidente del Concejo deliberante local (quien envió un texto afectuosísimo como padre y no como funcionario); Jorge Libonatti (de Padres en Acción de Junín); Martha Arriola y Mónica Ghirelli, de la subsecretaría de Niñez y Adolescencia del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires; Alejandra Tiguá, la mamá de Eliana, una chica asesinada en San Jaime de la Frontera, Entre Ríos; y María Adela Antokoletz, la hija de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.
Fotos del Acto