Recordamos a Martín frente a “La casona”
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El viernes 19, el día en que Martín hubiese cumplido sus 21 años, lo recordamos con un acto multitudinario y emotivo realizado frente a la disco “La casona”, el lugar donde lo asesinaron hace ya más de 10 meses, en diciembre de 2006.
Compartimos la convocatoria con Norma y Héctor, los papás de Carla Arduini, quien hubiera cumplido sus 18 años el pasado 10 de octubre y que falleciera en diciembre de 2004 cuando un criminal al volante de un camión que violó la ruz roja de Hipólito Yrigoyen y 25 de Mayo (a pocos metros de donde mataron a Martín), la arrolló causándole la muerte.
Asistieron al acto, dándole un marco de alto contenido afectivo, amigos y compañeros de Martín y de Carla, amigos de ambas familias, miembros de ambas asociaciones civiles, representantes de la comunidad política y social lanusense, muchos vecinos de la zona y un significativo número de familares de víctimas de otros casos de violencia.
En primer lugar, hizo uso de la palabra el presbítero Eduardo de la Serna (de la diócesis de Quilmes, doctor en teología e integrante del grupo de “Curas en opción por los pobres”) quien, invocando al “Dios de la vida”, conmemoró a Carla y a Martín e instó al compromiso profundo de los presentes “con la vida”.
Al finalizar su palabra, en uno de los picos emotivos de la convocatoria, el público fue encendiendo velas mientras la soprano Mónica Bofino interpretaba el “Ave María” de Schubert.
A continuación el Coro Kennedy, siempre comprometido con causas sociales como las nuestras, interpretó dos temas, el segundo de ellos dedicados a las madres, ante la proximidad de su día.
Con posterioridad, se dirigió a la concurrencia la mamá de Carla, Norma Bonelli, acompañada en el escenario por su esposo, Héctor; Ana y Oscar, los papás de Martín; y un grupo de compañeros de colegio de Carla que lucían una remera en la que se reproducía su rostro.
Cuando le tocó el turno a Oscar Castellucci (ver aparte sus palabras), además de Ana, Pablo y Laura (la mamá y los hermanos de Martín); Norma y Héctor (los papás de Carla); fueron invitados a subir al escenario todos los padres de víctimas de la violencia que estaban presentes en el acto. Así, estuvieron junto a ellos, entre otros, Raúl Buganem (papá de Leandro y presidente de las Asociación de Padres de Kheyvis), Nilda Gómez y Nino Benítez (papás de Mariano, muerto en Cromañón); Sara Gauto (mamá de José Alejandro López, asesinado a la salida de una bailanta en Escobar); Gustavo Mellman (papá de Natalia, violada y asesinada por policías en Miramar); Linda Vázquez (mamá de Mariano, asesinado a tiros por una patota); Julio Bazán y Ramona Ruíz Díaz (papás de Leandro, 13 años, asesinado por un policía en Gerli); Walter Miralles (papá de Santiaguito, de 6 años, secuestrado y asesinado); Patricia Salafia (mamá de Emmanuel, asesinado por policías bonaerenses); Rosa García (mamá de Maximiliano González, asesinado) y Héctor Ibarra (cuya esposa fue violada), conformando un marco realmente conmovedor.
Tras el impacto que produjeron sus palabras, y como cierre, actuó el barítono del teatro Colón, Cayetano Pitrella, que interpretó tres temas, entre ellos “O sole mío”.
El desarrollo del acto fue conducido por Germán Peleretegui y María Eva Di Leo, y la organización estuvo a cargo de Mabel Gagino, con la colaboración de Gustavo Di Tulio (por Artistas Independientes del Sur), y Guillermo Soria (de IDEA).
Uno de los aspectos más singulares del acto fue el dispositivo de seguridad, coordinado por Leandro Calcagnini y Juan Carlos Montero, integrado por personal que se desempeña en locales bailables de la zona sur (que pertenecen al grupo que ha recibido los cursos de derechos humanos impulsados por la ACMC), quienes luciendo la remera de la asociación, garantizaron el desarrollo de la actividad, durante cuyo transcurso no sólo no se produjo el menor incidente sino que todos los negocios de la cuadra permanecieron abiertos hasta su horario habitual de cierre.
Entre los presentes se destacaron María José Lubertino, presidenta del INADI; José María Ottavis (director de Estudios Políticos y Monitoreo de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación); Alberto Linares (director general del Centro de Protección de los Derechos de la Víctima del gobierno de la provincia de Buenos Aires); Darío Díaz Pérez, (diputado provincial del Frente para la Victoria); los concejales de Lanús Jorge Montero , Vanina Castro y José Alfredo Giorno (Frente para la Victoria) y Mariano Amore (del ARI); Pablo Roma, delegado del INADI de la provincia de Buenos Aires e Isabel Vázquez, de las “Madres contra el paco”.
Recibimos las siguientes adhesiones:
Raquel y Jorge Witis, papás de Mariano, rehén asesinado por la policía; Lucila de la Serna y Héctor Bravo, papás de Benjamín, muerto en la tragedia del colegio Ecos; los compañeros de Sergio Gallo, asesinado el 14/10/07 en el Bajo Flores a la salida de una discoteca; Alicia D’Angelo, Chiquita Turnaturi, Olga Casafús y Martha Sparvoli, de RIVI (Red Internacional de Víctimas de la Impunidad), Rosario; Beatriz Cutro, mamá de Carla Palma, asesinada en Rosario; Nora y Eduardo Iglesias, papás de Marcelita Iglesias; Adrián Marcenac, papá de Alfredo; Viviam Perrone (Madres del Dolor), mamá de Kevin Sedano; Emilce Pinazo, mamá de Juan Pablo (Río Negro); Edgardo Binstock, secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires; Martha María Arriola, subsecretaria de Participación Comunitaria del Ministerio de Seguridad del gobierno de la provincia de Buenos Aires; “Mecha” Lavezzari (CPV); Darío Díaz Pérez y los concejales de Lanús: Héctor Bonfiglio, Alicia Márquez, Jorge Montero, Griselda Regueira, Alfredo Giorno, Vanina Castro, Alberto Sierra y Juan José Munín; Natalia Gradaschi y Vicente Piccirillo, concejales del ARI; Silvia La Ruffa, legisladora de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Mónica Escudero, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas (FADERAP); Silvano Lanzieri (Encuentro Vecinal Autonomista, de Lanús); Jorge Luis Libonatti, de Padres en Acción, de Junín; Eduardo Di Pasquale (Frente Grande); Miguel Petraccona, Alberto Leiva y Walter Blanco, por el Partido de la Revolución Democrática, Frente para la Victoria, Lanús; Alfredo Delogu, Concertación Cristiana; Izquierda de los Trabajadores, de Lanús; Red Sol (Red Social Lanusense); Juventud MUP; Juventud Presente; Juventud Compromiso K; JP Evita - Movimiento Evita; Participación Ciudadana; Asociación de Fomento Higueritas y U.TRA.DI. (Unión de Trabajadores Discapacitados).
De entre tantas adhesiones, queremos destacar las de Eduardo Mondino (Defensor del Pueblo de la Nación), Alberto Linares (director general del CPV) y Oscar Parrili (secretario general de la Presidencia de la Nación):
Estimados y estimadas
familiares, amigos, amigas, vecinos y vecinas
de Carla Arduini y Martín Castellucci:
Quisiera en esta convocatoria hacerles llegar mi más humilde reconocimiento y expresión de solidaridad con la causa que nos convoca en este día y que cotidianamente nos mantiene trabajando por un país no violento que brinde seguridad a los derechos humanos.
Carla y Martín perdieron la vida en hechos que pudieron ser evitados, si se hubiesen tomado medidas de prevención y control adecuadas ante problemáticas que también y lamentablemente se han vuelto cotidianas.
Por ellos y por todas las víctimas de hechos del tránsito, violencia y discriminación que día a día tienen lugar en nuestro país, me uno al reclamo de una política de Estado que permita revertir esta vergonzosa realidad que nos aqueja.
Desde la institución a mi cargo, reafirmo el compromiso para seguir trabajando a favor de la vida y de los derechos humanos de los niños y niñas, adolescentes, mujeres y hombres que habitan la Nación Argentina.
En el convencimiento de que es posible lograr dichos objetivos, adhiero a este acto e insto a las autoridades de todo el país a trabajar con absoluta decisión, para que todos los y las jóvenes puedan vivir en plenitud, sin obstrucciones y con la ceteza del ejercicio de todos sus derechos y libertades.
Quedo a su entera disposición de ustedes y los saludo con un sentimiento de afecto y respeto.
Eduardo Mondino / Defensor del Pueblo de la Nación.
Queridos Ana y Oscar,
Queridos Norma y Héctor:
El Centro de Protección de los derechos de la Víctima del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires desea a través de estas líneas adherir al Acto por la Vida en memoria de Carla y Martín.
Ambos jóvenes representan a la lucha que desde el Centro nos esforzamos en acompañar. Compañía para esas luchadoras familias Castellucci y Arduini que, con tesón, dignidad y firmeza, encarnan la búsqueda de una sociedad justa y solidaria, que respete los derechos de todos.
En nombre del equipo del CPV, reciban nuestro más caluroso saludo.
Alberto Linares / Director General del Centro de Protección de los Derechos de la Víctima.
Señor Presidente
de la Asociación Civil Martín Castellucci
D. Oscar Castellucci
Presente
De mi consideración:
A través de estas líneas hago llegar, en nombre del señor Presidente de la Nación y la senadora nacional Dra. Cristina Fernández de Kirchner, su especial mensaje de adhesión al acto que realizarán en memoria de Martín Castellucci.
Asimismo, hacen propicia la ocasión para reafirmar su compromiso de seguir trabajando denodadamente en la lucha contra la injusticia y la impunidad, para que sucesos tan terribles como éste no vuelvan a ocurrir en nuestro querido país.
Reciban el más afectuoso de los saludos, extensivo a todos los presentes en tan emotivo acto.
Atentamente,
Dr. Oscar Isidro José Parrili
Secretario General de la Presidencia de la Nación.
Las palabras de Oscar Castellucci.
“No sé cómo voy a hacer para hablar hoy, a pesar de que desde el mismo momento en que decidimos hacer este acto, estoy tratando de mentalizarme para hacerlo de la manera más decorosa.”
“Les pido disculpas si lloro -es probable que si no leo lo que digo llore más de lo que hable- pero no lo hago para dar lástima, sino porque no puedo evitar expresar y compartir con ustedes el dolor que me atraviesa.”
“Porque no puedo dejar de pensar que hoy tendríamos, a esta hora, que estar en casa reunidos y felices, festejando el cumpleaños de Martín.”
“Pero estamos acá, en este escenario, con todo nuestro dolor y toda nuestra voluntad de que Martín siga vivo no sólo en nuestra memoria y en nuestro corazón, sino también entre ustedes, como un signo perenne de que nos han vencido, de que no han quebrado nuestras convicciones aunque hayan mutilado nuestros sueños.”
“Desde hace más de 10 meses, todavía esperamos que Martín vuelva a casa –lo vamos a esperar toda la vida-, esperamos que algún día se abra la puerta y vuelva a entrar para decirnos que se terminó esta pesadilla, pero mientras tanto estaremos de pie, mientras tengamos un soplo de vida, juntando fuerzas de donde sea para hacer de ésta una sociedad mejor, como la que Martín y Carla, y tantos otros pibes que ya no están se hubieran merecido.”
“Cada vez que cierro los ojos, lo veo a Martín. Pero hoy no me hace falta cerrarlos, porque lo veo a él en el rostro de cada uno de los pibes que están acá, en el rostro de cada uno de ustedes.”
“Eso es lo que me da fuerzas para seguir.”
“Y lo veo también porque Martín está acá, entre nosotros, tal como era y seguirá siendo por toda la eternidad: bueno, sensible, solidario, siempre con su sonrisa tan hermosa.”
“Hace pocos días, con mucha emoción, leí en internet lo que escribió sobre él una chica, a la que no conozco (Elis de Palermo): “Personas como ‘Caste’ siempre van a estar presentes y por siempre va a ser mi estrella, la estrella que alumbre mis días oscuros. Porque recordar tu sonrisa es mi única solución”.”
“También la nuestra.”
“Esa sonrisa de Martín que empezó a apagarse acá. Cuando un matón de ‘La casona’, de esos que acostumbraba a contratar a Atilio Amado para garantizar el funcionamiento de este símbolo de la discriminación y la degradación de los jóvenes, lo golpeó brutalmente. Esa sonrisa que se apagó tres días después y que, a lo mejor, sin que nosotros lo sepamos ni podamos verlo perdura en la vida de aquéllos que sobrevivieron gracias a los órganos que Martín donó. Porque mientras se estaba cumpliendo la voluntad de donar vida de Martín, ahí adentro, los que lo mataron, estaban tratando de ver, junto a los policías garantes de la impunidad, cómo ocultaban y mentían para que no se conociera la verdad.”
“Y es inevitable que eso sucediera, por más máscaras que se utilicen, cada uno no puede evitar de mostrarse ante los demás como lo que en realidad es.”
Luego describió lo que pasó en realidad cuando lo golpearon a Martín, lo que se ve en la cinta de seguridad, lo que declararon los testigos, para desmentir las mentiras que pretendieron y pretenden hacer circular los responsables del asesinato con la mezquina (e imposible) intención de salvar su responsabilidad.
Hizo también referencia a la evolución de la causa judicial y al pedido de indagatoria por homicidio de Atilio Amado y de los policías que le han presentado a la fiscal (”justo ahora empiezan a sonar algunas interferencias”).
También destacó que el empeño puesto en la Justicia; en lucha por mantener la clausura de “La casona” y en la búsqueda de las 20.000 firmas presentadas ante la Municipalidad y el Concejo Deliberante local para que en ese lugar tampoco se abra otro local vinculado con la noche (”ni antes ni después de las elecciones, ni con Amado ni con un testaferro”) sólo tiene un valor simbólico.
“Para nosotros, la causa judicial y que aquí nunca más vuelva a funcionar un comercio vinculado con la noche, es simplemente una lucha simbólica.”
“Estamos mucho más allá del reclamo de la reparación individual. Porque Martín merece otra cosa, merece mucho más, que una condena judicial, penal y civil, con todo lo que eso cuesta en un marco donde la Justicia tarda tanto en llegar y, en general, llega mal.”
“Hace poco me preguntaron que pasaría, si pasado el tiempo y llegado el juicio oral, si al asesino de Martín le dieran una pena liviana o al poco tiempo lo viera circulando libre por la calle.
Respondí que como tenemos puesto todo nuestro esfuerzo, nuestro empeño y nuestra fe en la Justicia, me provocaría mucha tristeza, una gran desazón. Pero que seguiría luchando con las mismas fuerzas que hoy porque ¿cuál es la diferencia ante la tremenda magnitud del asesinato de Martín, una condena a dos o tres años, o a quince o hasta a un ajusticiamiento en la plaza pública? Ninguna. Nuestra lucha es para que no haya impunidad, pero nuestra causa es otra, es construir una sociedad mejor, en la que estas cosas trágicas que padecimos no pasen más, en la que los jóvenes tengan el pleno derecho a la vida. Una sociedad en la que haya justicia y seguridad.”
“Pero queremos ser muy claros respecto de qué hablamos cuando hablamos de justicia y seguridad.”
“En el ámbito de la Justicia, aspiramos a una reforma profunda que garantice el acceso de todos a la justicia (a todos, y no sólo de los que tienen recursos para hacerlo); que se modifiquen los códigos de procedimiento, que la policía no instruya más las causas judiciales, sino que sea responsabilidad exclusiva de las fiscalías; que el Estado ejerza un estricto control con las fiscalías para evitar la frecuente connivencia de éstas con la policía; que se busquen alternativas de participación popular que garanticen lo que el Estado no ha logrado hasta ahora: ser garante de la no impunidad; que se institucionalice la autonomía de la querella (de los particulares damnificados), para que el Estado deje de confiscar nuestro derecho a la reparación; que la Justicia se preocupe y sea capaz de garantizar los derechos humanos de los que han delinquido, pero también, y en primer lugar, de los que hemos sido víctimas de la violencia del delito.”
“Nosotros no creemos que la seguridad tenga que nada que ver con la ‘mano dura’, como nos han querido hacer creer en los últimos tiempos. Hay una expresión más feliz que compartimos: ‘mano justa’.”
“Los que sólo nos proponen ‘mano dura’ son parte del problema de la violencia (muchos de ellos, quizás, sin saberlo). Son los que nos quieren tapar el sol con la mano y hacernos creer, además, que no existe.”
“En una sociedad, como la actual, en la que se privilegia el lucro y la propiedad privada por sobre la vida, en la que la inequitativa distribución de la riqueza abre una brecha inmensa entre los que tienen y los que no tienen, cuando en el rubro ’seguridad’ se propone ‘mano dura’ lo único que se está pretendiendo, aunque no se lo diga, claro, es garantizar los privilegios de los que tienen y perpetuar la postergación injusta, mediante el ejercicio de la violencia, sobre los que no tienen.”
“Nosotros creemos que para que haya verdadera ’seguridad’ tiene que haber justicia social, una sociedad construida sobre el vínculo de la solidaridad, una Justicia (la señora de los ojos vendados) que sea igual para todos (como la hemos descripto) y fuerzas de seguridad -que son imprescindibles para el funcionamiento de cualquier comunidad- que deben ser reformadas hasta su médula, para que dejen de ser albergue de delincuentes y de cómplices de delincuentes, que la degradan, para estar integradas por la comunidad y al servicio de la comunidad (a la cual deben pertenecer y deben servir). Fuerzas de seguridad que dejen de generar miedo en la sociedad para imponer el legítimo respeto necesario para garantizar el orden y la justicia.”
“La participación comunitaria, estamos absolutamente convencidos, es el único camino de construcción posible para el replanteo imprescindible que debe operarse en el ámbito de las fuerzas de seguridad.”
Luego hizo referencia al ámbito de la seguridad privada; al abandono del Estado en los ochenta de la seguridad pública, y a la necesidad, ahora, de la regulación de aquélla. Mencionó a las leyes pendientes en la Nación y en la legislatura bonaerense (”espero que los legisladores despierten del sueño de los injustos y las sancionen”) y se refirió a los “controladores de admisión y permanencia” y a la postura de la Asociación frente a ellos. Explicó por qué se sentían comprometidos con su capacitación y por qué estaban ahí, en el acto, garantizando la seguridad (”Queremos garantizarle a Atilio Amado la seguridad del modo en que no supo hacerlo para Martín”).
“Quiero apelar a la sabiduría de los jóvenes; la de mi hija Laura, por ejemplo, cuando dijo ‘no me acostumbro a que Martín esté en un pin o en un cartel’. Porque es bueno no acostumbrarse. Porque es bueno no resignarse a que las cosas sean como son.”
“Yo no me resigno a estar compartiendo este escenario con Héctor y Norma; con todos y cada uno de los padres y familiares que están aquí arriba, acompañándonos.”
“Los que estamos aquí arriba no nos resignamos. No se resignen ustedes. Porque es de tanta resignación que se nos están muriendo los pibes. Es necesario cambiar.”
“Vuelvo a apelar a la sabiduría de los jóvenes. El sábado pasado, Fito, el cantante de una de la bandas que tocó para convocar a este acto dijo algo que voy a parafrasear. Que era necesario cambiar al mundo, a las naciones, y que eso parecía muy difícil porque para eso antes había que cambiar a tu nación, a tu país; y para eso, antes tenías que cambiar a tu provincia; pero antes a tu municipio; y antes a tu barrio; y antes a tu familia. Pero que, en realidad, el primer cambio debía darse dentro de nuestro corazón.”
“Y ésa es una gran verdad.”
“Cuando nos demos cuenta de que el cambio debe empezar por nuestro corazón, descubriremos que nada nos lo impide, salvo nuestros propios miedos, y así podremos cambiar y descubriremos también que todos los otros cambios, esos que parecían tan difíciles, son posibles.”
“Que no sólo son posibles sino, además, necesarios.”
“Nosotros, desde nuestro dolor, nosotros que ya hemos perdido una gran parte o todo de lo que más amábamos, no nos hemos resignado. No estamos dispuestos a que todo siga igual, como si nada (nos) hubiera pasado.”
“Estamos de pie, frente a ustedes, dispuestos a dar pelea, a trabajar juntos. Los estamos convocando. Por la memoria de nuestros hijos, por los de ustedes.”
“Los estamos convocando. No estamos haciendo un acto de campaña electoral. Éste es un acto de campaña por la vida. No les estamos pidiendo el voto. Les estamos pidiendo que nos abran el corazón.”
“Estamos convocando a todos los hombres de buena voluntad.”
“A los polìticos. A los funcionarios del poder ejecutivo (desde el presidente de la Nación hasta el del último rango del municipio); a los legisladores nacionales, provinciales y municipales; a los magistrados y funcionarios de la Justicia; a las fuerzas de seguridad, a la jerarquía de la Iglesia (porque la Iglesia son todos sus fieles), a los empresarios y a los trabajadores organizados, a los jóvenes, sobre todo a los jóvenes, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.”
“Los necesitamos para que las cosas cambien. Estamos aquí, con el corazón partido por el dolor, pero abierto de par en par.”
“Como siempre decimos: no nos preocupan tanto los actos de los malos, como la indiferencia de los buenos. No nos dejen solos. Gracias, gracias a todos.”
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Casona, a Martín Castellucci y a Carla Arduini. Martín, que habría cumplido ayer 21 años, fue víctima de una golpiza en la puerta del local el 3 de diciembre de 2006. Y a Carla, un camión la atropelló en la estación Lanús el 22 de diciembre de 2004. El 10 de octubre habría festejado los 18.


