AC Martín Castellucci

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“Proponer más mano dura es no comprender el problema”

13-Septiembre-2007 por info

El padre del joven que murió por la golpiza que recibió en un boliche dijo que las leyes estilo Blumberg no solucionan el oscuro entramado que hay detrás de la diversión nocturna. “Los jóvenes no son el problema, son las víctimas”
Redacción

“Cuando alguien propone más represión y más mano dura como solución, es porque no comprende la profundidad del problema”. La definición pertenece a Oscar Castellucci, un padre que tras la muerte de su hijo por la golpiza que le dieron los patovicas de una boliche se puso a investigar lo que denomina “la industria de la noche”, una perversa maquinaría que cada tanto cobra la vida de un joven. Para el hombre “los jóvenes no son el problema”, sino los adultos.
El caso de Martín Castellucci cobró actualidad a raíz de la aparición de un video en el que se ve el momento en que el joven es salvajemente golpeado por el personal del boliche “La Casona”, a pocos metros de una guardia policial que no intervino en ningún momento.
“Lo único que hizo la policía fue arrastrarlo 40 metros y tirarlo en un cantero”. aseguró el sábado por la mañana Oscar Castellucci, en una extensa entrevista con Radio Noticias en la que habló de aquel hecho, contó cómo enfrentó la tragedia y reveló el mundo oculto que descubrió cuando junto a otros padres se puso a investigar qué pasa en los locales a los que concurren chicos como su hijo.
El padre explicó que la muerte de su hijo fue producto de la discriminación por el color de piel y por el aspecto exterior que sufren muchos jóvenes en los locales bailables. Según contó, esa noche Martín concurrió con un grupo de amigos a “La Casona”, pero uno de los chicos no pudo entrar. Martín se quedó afuera, acompañándolo. Al rato pudieron ingresar pero cuando los patovicas los vieron dentro los expulsaron del lugar y allí fue donde golpearon salvajemente al joven, hasta dejarlo inconsciente. Murió tres días después a raíz de las lesiones cerebrales que le produjeron los golpes.

EL “CASO CASTELLUCCI” recobró actualidad
por un video que muestra la inacción policial.

Submundo. A partir de la pérdida del hijo, su familia y sus amigos decidieron canalizar el dolor hacia acciones que permitieran modificar esa realidad y evitar que otros jóvenes fueran nuevas víctimas de ese sistema. “Desde lo personal, mi planteo fue que todo el tiempo que yo le dedicaba a mi hijo, tengo que seguir dedicándoselo, pero multiplicado en tratar de cambiar las condiciones que llevaron a su muerte” relató.
Con sus amigos y otros padres, Oscar se sumergió en la noche y encontró “todo un submundo” que necesita de los jóvenes para sostenerse pero que cada tanto se cobra la vida de alguno de ellos. Distintas formas de violencia predominan allí: los jóvenes que son golpeados hasta la muerte por los patovicas de los boliches, el gatillo fácil, la droga y el alcohol. “Sorprende ver la cantidad de jóvenes que mueren en medio de la noche”, comentó.
Para Castellucci, la diversión juvenil no tiene por qué estar asociada a la violencia. Y quienes lo hacen es porque “tienen una mirada facilista de la realidad y no quieren solucionar verdaderamente el problema”.
“El problema no son los jóvenes, el problema real somos los adultos”, sentenció. “Los jóvenes son las víctimas”.
“El que mató a Martín es un adulto, por lo menos desde lo biológico. El dueño del boliche que generó las condiciones para que Martín muriera es un adulto. Los policías que estaban en la puerta son adultos. Los que venden droga son adultos. Los que violan las leyes son adultos”.
“Y los que generan una sociedad donde no hay expectativas, donde no hay trabajo, somos los adultos”, reflexionó.

Fácil. Por eso, para Castellucci “es muy fácil” para los adultos imponer un mensaje “que asocia que los jóvenes son responsables de su propio destino y a su vez de su muerte” porque es la forma más simple “de quitarnos esa responsabilidad de encima”.
“Yo digo que alguien que propone la represión como solución, más represión y más mano dura, es alguien que no comprende la profundidad del problema. Y en realidad está ocultando la realidad de ese problema”. Con la autoridad moral que le da el hecho de haber perdido a uno de sus hijos, Castellucci consideró que “los que proponen mayor represión como solución a esto, están tapando el sol con la mano”.
La solución pasa por otro lado, por otra actitud y otro compromiso. “Los adultos tenemos que plantearnos qué sociedad le estamos dejando a los chicos jóvenes para que vivan sin esperanza; tenemos que ver cómo alimentamos los adultos esta industria de la noche, porque la noche es una industria que se ha ido desarrollando sobre todo en las últimas dos décadas vinculado a aspectos muy nocivos, que deterioran a la juventud y que también manejan los adultos”.

“El problema no son los jóvenes, el problema real somos los adultos”, sostiene Castellucci.
La venta masiva de alcohol, las redes de distribución de droga y presentar a los jóvenes un modelo de éxito asociado al color de la piel, al modo de vestirse y a la posición económica, son todos factores que mueven ese submundo de la noche y que también controlan los adultos.
“Porque la sociedad discriminatoria también la hacemos los adultos”, concluyó.

DIARIO LA ARENA. Martes 4 de septiembre de 2007, Santa Rosa, La Pampa.

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Actividades de setiembre

3-Septiembre-2007 por info

Viernes 28:
Integramos el panel “Patovicas, un trabajo mercadocéntrico”, en el marco del Primer Congreso Internacional de Relaciones del Trabajo de la Universidad de Buenos Aires, “Nuevas perspectivas en el mundo actual de las relaciones del trabajo”, que estuvo conformado por Francisco Pestanha (profesor de Derecho a la Información de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), Leandro Nazarre (secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión de la República Argentina -SUTCAPRA-) y Oscar Castellucci (presidente de la ACMC).
Francisco José Pestanha, en el transcurso de su exposición señaló: “Mientras que partir de mediados de la década del ‘40, el trabajo empezó a estimarse como el elemento más destacado del desarrollo humano y la herramienta de integración por excelencia, y en tanto el trabajador se constituyó en sujeto histórico por excelencia, expirando el siglo, la labor humana comenzó a ser sustituida en su papel preeminente por otros disvalores que adquirieron preponderancia sobre él como la especulación financiera”.
“El paradigma de progreso en el que se formaron la nuevas camadas de jóvenes es nítidamente individualista, y el sentido de la vida que les ha sido transmitido por los medios concentrados de comunicación se orientó más hacia al hedonismo que hacia la trascendencia. Esta verdadera cultura “neustardista”, basada en la dictadura del currículum, instaló figuras como la del “ciudadano exitoso”, el “joven brillante” y otra serie de zonceras que naturalmente marginaron a la mayoría de los argentinos. Una cultura donde la noción de “éxito” estuvo circunscripta a la acumulación económica; la de “capacidad”, a la de habilidad financiera, y la de “brillo intelectual”, al reconocimiento proveniente de un sospechoso mundo académico”.
“La discriminación como práctica social entonces, comenzó a extenderse notoriamente, ya que al estereotipo de trabajador moldeado a la usanza de la integración multígena y comprensiva que se operó durante la cuarta y quinta década del siglo, se le opuso el joven exitoso e individualista, estableciéndose así barreras insalvables”.
“Cabe entonces formular una advertencia en el sentido de que si no se reconstruye la figura del trabajador digno y solidario como centro y modelo de progreso social y se mantiene el cariz individualista y hedonista propuesto en los 90, la discriminación será moneda constante en nuestra realidad cercana”
Por su parte, Leandro Nazarre, entre otros conceptos expuestos, afirmó: “La situación de indefensión en que se encuentra nuestra actividad es conveniente a empresarios con intereses espurios y meramente lucrativos, que no vacilan en aplicar medidas coactivas y represivas en defensa de dichos intereses, siendo el instrumento de tal acción el trabajador.”
“Por otro lado -agregó- la falta de vocación: entendida como la inclinación a desarrollar determinada actividad o profesión; la falta de conocimiento y de identidad profesional de los trabajadores de la actividad, son elementos que favorecen la sumisión a la que se ven sometidos por sus empleadores.”
“Es imprescindible que los trabajadores que ejercen la actividad tengan elementos que le permitan evitar cualquier situación que implique un riesgo para las personas que concurren a un local bailable u otro lugar de entretenimiento de público en general, ya que el fin último de la actividad debe ser proteger la integridad de las mismas.”
El panel se desarrolló en el Instituto Superior Octubre (ISO/SUTHER), Venezuela 356, Ciudad de Buenos Aires, y fue coordinada por José Luis Di Lorenzo (Profesor de Derecho de la Seguridad Social de la UBA y vicepresidente de la ACMC).

 

Invitación 28-9-2007

 

Jueves 27:
Estuvimos en el programa “Sólo se trata de vivir”, conducido por Raúl Franklin Buganem y Patricia Cuesta, que se emite por FM Signos (96.5) todos los jueves de 19 a 20.
Este programa programa está impulsado por la Asociación Civil Padres de Kheyvis (www.padresdekheyvis.org.ar) y puede escucharse por también internet en www.fmsignos.com.ar.

Viernes 21:
* Estuvimos (Laura y Oscar Castellucci) en los estudios de Radio Provincia (AM 1270) donde fuimos entrevistados por la periodista María Falcó para su programa “El Andén” (www.elanden-am.com.ar), que se emite todos los sábados de 0.10 a 1 por esa emisora.
* Acompañamos (Ana Herrera, José Luis Di Lorenzo y Alicia Aizpuru) a la familia Witis en el acto que realizaron en la Plaza 9 de Julio de Martínez para seguir reclamando justicia y recordar a su hijo Mariano, víctima de la “mano dura”, rehén fusilado por la bonaerense de Beccar, hace 7 años, el 21/09/2000.
* Acompañamos a la familia de Ezequiel Demonty al cumplirse 5 años de su asesinato a manos del personal de la Policía Federal de la Comisaría 34ª. Se intentó colocar una placa en el frente de la Comisaría, pero no se obtuvo la autorización, de allí se marchó hasta el Riachuelo, donde fuera encontrado el cuerpo de Ezequiel. El joven había sido ilegalmente detenido por personal policial de dicha Comisaría, brutalmente golpeado y, en esas condiciones, obligado a punta de pistola a arrojarse a las aguas, donde se ahogó. Tres de los 9 policías que participaron del asesinato fueron condenados a cadena perpetua.

Jueves 20:
Asistimos (Ana Herrera y Pablo Castellucci) a la presentación del libro “Hacia una Argentina sin discriminación” (informe de gestión del INADI -Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo-) que se realizó en la Manzana de las Luces.
La ACMC agradece al INADI las menciones que se hacen en la publicación del trabajo conjunto que hemos desarrollado con dicho organismo desde nuestra creación.

Martes 18:
Asistimos (Laura y Oscar Castellucci) a un acto organizado por sectores juveniles que apoyan la candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner en el que nos fue entregado, como reconocimiento a nuestras actividades, una plaqueta con la inscripción Por lo que hicimos. Por lo que falta hacer. Por más Argentina.
Los convocantes, con la concepción de que la mejor manera de repudiar las injusticias del pasado es luchar por las injusticias del presente, reclamaron la aparición con vida de Julio López; recordaron y le rindieron un emotivo homenaje a Ezequiel Demonty, a Martín Castellucci y a otros jóvenes muertos violentamente en situaciones evitables; y reivindicaron la tarea de las Madres que luchan contra el “paco”.
Con esa finalidad, la joven actriz Eva Di Leo, adherente y colaboradora de nuestra Asociación, luciendo la remera que nos identifica, leyó ante un nutrido público juvenil que escuchó silencioso y expectante, el contenido de un documento suscripto por las organizaciones convocantes (Juventud Presente, Juventud Compromiso K, Movimiento de Unidad Popular -MUP-, Jóvenes Peronistas y Jóvenes Radicales, todas ellas nucleadas en “La Cámpora”).
Mientras se proyectaban en una pantalla gigante las imágenes de Ezequiel Demonty y de Martín Castellucci, rodeados de jóvenes representantes de todas las provincias y por quienes fueron y serán candidatos juveniles en los distintos distritos, subieron al escenario representantes de las Madres que luchan contra el “paco”, la mamá y los hermanos de Ezequiel Demonty, la mamá de Sebastián Bordón y Oscar, el papá de Martín.

EQUIEL DEMONTY matu_con_traje
Ezequiel Demonty - Martín Castellucci

El texto completo del documento leido fue el siguiente:
Reconstruir los canales de solidaridad. Los derechos humanos hoy.
Somos hijos de una generación que soñó con un mundo mejor y una sociedad justa. Hijos de una generación que fue capaz de dar hasta la vida por esos sueños. Por nuestras venas corren esos mismos sueños. Nos declaramos herederos de esa lucha, sépanlo, porque también es nuestra.
Reivindicamos a cada uno de los treinta mil desaparecidos. Hacemos nuestra la acción heroica e inclaudicable de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Su accionar, heroico y militante, nos obliga a mantener viva la llama de la verdad, la justicia y la memoria.
Buscamos justicia, no venganza. Queremos la condena de los genocidas por la mano de la justicia, de la misma justicia que ellos les negaron a aquellos jóvenes que sufrieron la crueldad y la impiedad de la tortura, la muerte y la desaparición.
Suelen decirnos que somos el futuro. Sin embargo, muchos acuden a esta frase para relegarnos de los espacios de decisión que diariamente construyen o destruyen el mañana. No obstante, nada ni nadie puede condenarnos a no ser protagonistas del presente. Porque no podremos tener futuro si no tenemos presente. Ya que mientras “esperamos nuestro tiempo” y aguardamos al futuro, a muchos jóvenes se les va la vida en ello.
Lo cierto es que hoy muchos se empeñan en mostrarnos como el elemento dañino y disgregador de la sociedad. Como el factor determinante que provoca irremediablemente las tragedias y las calamidades. En este escenario, ser joven se ha convertido en una presunción de culpabilidad. Y lo peor es que cuando la situación es atravesada por la pobreza o la exclusión, ahí la condena social es casi automática y despiadada.
La larga noche de la dictadura militar, además de muerte y destrucción, contaminó a nuestra sociedad con “el no te metás”. Este mensaje tuvo lamentablemente el éxito suficiente durante el transcurso del período democrático. Había que imponer un modelo que pusiera al mercado y al consumo como elementos constitutivos de la identidad. Se quebró el tejido social, y el porvenir se fue desvaneciendo brutalmente para una inmensa parte de nuestra comunidad.
Para ello fue necesario exaltar el peor de los individualismos. Era indispensable reemplazar los históricos conductos comunitarios por la puerta angosta del egoísmo. Esta concepción tuvo, claramente, entre sus blancos a nosotros, los jóvenes. Los dueños del mercado nos eligieron como el sector para desarrollar sus mecanismos perversos. En ese marco, la discriminación adquirió un lugar inimaginable. Se convirtió, inclusive, en uno de sus principales mecanismos de recaudación. La industria de la noche es el ejemplo más perfecto en este sentido.
Fue de tal magnitud la exacerbación del consumismo que se hizo necesario, nuevamente, la violación de los derechos humanos. Esta vez de manera más difusa, pero no menos cierta y cruel.
El mercado para extender su accionar lleva a cabo una lógica de centrifugación, despide por un lado los mecanismos para la concentración de la riqueza, y por el otro, genera exclusión. Así, mientras pequeños sectores de la población recibían gran parte de la distribución de riqueza, la mayor parte de la población se hundía en la pobreza y en la indigencia. El desempleo alcanzó índices desesperantes conspirando contra el mejor integrador social: el trabajo. Eso también es violencia.
El mercado se dirige a todos. Es en lo único en que es “democrático”. A los que tienen y a los que no tienen. Pero, sobre estos últimos, tiene un efecto devastador. Ahí es donde la exclusión se hace más patente. Y generalmente ante cualquier tipo de exclusión la víctima tiende a reaccionar exasperadamente. Llega incluso a responder con la misma moneda que recibe todos los días: la violencia. En este sentido, sobre todo, desde los medios de comunicación y desde algún sector minoritario de la sociedad se reclama que la única respuesta sea el derecho penal. Inclusive reclaman que, si es necesario, se pase por encima de cualquier derecho social y humano de la persona. Sosteniendo, hasta tal punto, que “esos” no tienen derecho a tener derechos. Claramente, este accionar es un nuevo mecanismo eliminatorio de la persona, que puede asimilarse con facilidad con el peor accionar del terrorismo de Estado (aunque ahora se llame “gatillo fácil”, brutalidad policial o “patovicas”).
De hecho, cuando las madres contra el “paco” empezaron su lucha apuntaron una consigna reveladora: donde hubo dictadura, ahora hay “paco”. Una frase desgarradora que pone sobre el tapete la desesperante realidad de muchos jóvenes y familias argentinas, entre los que la disgregación y la desintegración atacan sin disimulo. Otra situación de riesgo y vulnerabilidad social que demuestra similitudes con el accionar de exterminio de la dictadura militar de tres décadas atrás. Pero ellas nos señalan también con claridad el camino: “hay que volver a ganar la calle”, nos dicen.
Por todo esto, hoy tenemos el imperativo inexcusable de luchar en el día a día por una sociedad justa que levante con orgullo el compromiso de cumplir con los derechos humanos. Una sociedad en la que sea más importante la vida que el lucro desenfrenado. Una sociedad que asuma la necesidad primordial de reconstruir los canales históricos de solidaridad. Una sociedad que no olvide y que sueñe, pero que fundamentalmente sienta a cada pibe como propio.
Por eso hoy recordamos a las víctimas de esa violencia silenciosa y silenciada que también reclaman justicia y nos convocan para decirle no a la impunidad. No nos olvidemos nunca de Ezequiel Demonty, de Sebastián Bordón, de los chicos de Kheyvis, de Pablo Martinoli, de Natalia Mellman, de los 194 pibes y pibas de Cromañón, de Mariano Wittis, de Carolina Aló, de Alfredo Marcenac, de Lucila Yaconis, de los chicos del colegio Ecos muertos en la tragedia de Santa Fe, de Carla Arduini, de Beimar Mamani, de Martín Castellucci, y de tantos otros, a los que quisiéramos, más que recordarlos con emoción y con bronca, tenerlos a nuestro lado, luchando por ese país mejor que, por ahora, anida en nuestros sueños y en nuestro corazón.
Fueron oradores, además, Esteban Concia (del MUP), Andrés Larroque (Juventud Presente) y José M. Ottavis (Juventud Compromiso K). Asistieron al acto los ministros de Educación, Daniel Filmus; de Trabajo, Carlos Tomada; y de Salud, Ginés González García; el secretario de la Función Pública, Juan Manuel Abal Medina; el dirigente Juan Carlos Dante Gullo.

Domingo 16:
Nos entrevistó el periodista Fernando Menéndez para su programa “Con la gente”, que se emite los domingos de 5 a 7, por Radio Continental AM590.

Viernes 14:
* Fuimos entrevistados por Santos Biasati para su programa “Buen día, Santo” que se emite de lunes a viernes de 6 a 9 por Radio Mitre AM790.
* Visión 7, el noticiero de Canal 7, requirió nuestra opinión sobre la decisión del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de instrumentar la utilización de credenciales identificatorias obligatorias para el personal de seguridad de los boliches del ámbito metropolitano.

Viernes 7:
* Grabamos una entrevista para el programa “Aquí y ahora”, conducido por el periodista Jorge Chio que se emite los martes a las 22 por canal 13 de Multicanal zona sur y el miércoles a las 23 por canal 11 de Tele Red de zona oeste.

* Recibimos a la doctora Anja Feth, investigadora de la Universidad de Berlín, que está trabajando en un proyecto de investigación sobre seguridad pública y estado de derecho en Buenos Aires y en la ciudad de México, en el que se analiza el rol y la influencia de grupos de la sociedad civil en las políticas de seguridad y en la defensa de los derechos de los
ciudadanos. En ese contexto se interesó en las actividades de nuestra Asociación porque, según su investigación, es el primer grupo que conoce que trabaja el tema de la violencia por parte de los “patovicas” (personal de empresas privadas de seguridad) y contra jóvenes.

* Fuimos entrevistados por Rolando Graña para su programa “Sin alarma” que se emite de lunes a viernes de 6 a 9 por FM Milenium (106.7).

Jueves 6:
Exhibieron nuevamente el programa de “Crónicas extremas” sobre los “patovicas” que contenía nuestro testimonio.

Miércoles 5:
Charla sobre “Discriminación y violencia contra los jóvenes” en La Plata.
Convocada por la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de la ciudad de La Plata y la Asociación Civil Martín Castellucci se concretó la charla de Oscar Castellucci sobre “Discriminación y violencia contra los jóvenes” en el Salón Polivalente del Pasaje Dardo Rocha. La actividad contó con el auspicio de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.
El disertante fue presentado por Nora Úngaro, directora de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Plata, y acompañado por Nora Centeno, de Madres de Plaza de Mayo.
Castellucci expuso sobre la necesidad de que los adultos asuman la responsabilidad por la sociedad discriminatoria y violenta que les legan a los jóvenes que no hacen otra cosa que reproducirla y sufrir en carne propia sus efectos. Recalcó la necesidad de que, desde lo individual, deben darse a los jóvenes ejemplos de vida diferentes, fundados en valores positivos como la tolerancia, el respeto y la solidaridad; y de que, desde lo colectivo, se deben reconstituir las redes sociales quebradas, abogando por un indispensable diálogo intergeneracional, para avanzar hacia una sociedad erigida no sobre el lucro y el mercado, como la actual, sino hacia una que tenga como valor primordial a la vida.
“La inseguridad -sostuvo- es el resultado de una sociedad injusta, en la que la brecha entre los ricos y los pobres es inmensa. Quienes dicen que la ‘mano dura’ es la solución para el flagelo de la inseguridad, se equivocan. Los que proponen ‘endurecimiento’ y más represión no pueden o no quieren ver la raíz del problema, y por eso son parte de él”.
Entre los asistentes, se destacó la presencia de Oscar Martini, secretario de Gobierno de la Municipalidad de la Ciudad de La Plata (en representación del Intendente, Julio Alak); de las autoridades de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, encabezadas por su decano, Daniel Belinche; de Leandro Nazarre, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión de la República Argentina (SUTCAPRA); de Juan Carlos Manoukián, asesor de la Dirección de Educación de Adultos, del gobierno de la provincia de Buenos Aires; y de Sara Gauto, la mamá de José Alejandro López, asesinado en el 2005 a la salida de la bailanta “La mimosa”, de la localidad de Escobar.
Al finalizar el acto hicimos declaraciones para el programa “Sintonía 1480″ que, conducido por Puky Martínez, se emite por Radio AM 1480, Red 92, de la ciudad de La Plata, de lunes a viernes de 17 a 19.

* Fuimos entrevistados por el periodista Rodolfo Boros para su programa “No por nada” que se emite de lunes a viernes de 9 a 11 por Radio Nacional Faro (FM 87.9).

Martes 4:
* Asistimos a la inauguración de la Comisaría de la Mujer y la familia de Vicente López, invitados por el Centro de Protección de los Derechos de la Víctima (CPV), del gobierno de la provincia de Buenos Aires.
* Nos entrevistamos con José María Ottavis, director de Estudios Políticos y Monitoreo de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, con el objeto de coordinar futuras acciones conjuntas.

Domingo 2:
En una edición del programa “Crónicas extremas” -conducido por Rolando Graña y que se exhibe los domingos a las 23 por el canal América 2- en el que se abordó el tema de “Los patovicas”, fueron incorprados testimonios de Oscar Castellucci e imágenes el video de seguridad de “La casona” de la noche en que atacaron a Martín.

Sábado 1:
Fuimos entrevistados por Carlos Mateu para el programa “El aire de la mañana” que se emite por Radio Noticias (FM 99.5, de Santa Rosa, La Pampa) de lunes a viernes de 6.30 a 12 y los sábados de 8 a 11.30.

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Violencia en puerta

2-Septiembre-2007 por info

Discriminación, golpes o hasta la muerte. Cada sábado algún joven es agredido en la entrada de un boliche. El papá de un chico asesinado creó una asociación cuyo trabajo hace eje en los derechos de los jóvenes, la legislación incumplida y el rol de autoridades políticas y policiales.

Por Gimena Fuertes

Las chicas se pintan. Los chicos se perfuman. La expectativa de la semana llega a su fin cuando el sábado a la noche promete diversión, baile, risas y anécdotas entre amigos. La fila en la puerta del boliche parece interminable, y cuando por fin llega el momento de entrar, un hombre gigante y vestido de negro es el encargado de decir que no sin dar explicaciones. Cualquier excusa puede desatar un violento remolino. “Atrás del patovica hay una estructura, es la industria de la noche. Ellos son los responsables intelectuales, los que contratan a este personal para cumplir esta función”, sostiene Oscar Castellucci, papá de Martín, golpeado por patovicas el 3 de diciembre de 2006 en la puerta del boliche La Casona, de Lanús, y muerto cuatro días después. Tras lo ocurrido, Oscar fundó la Asociación Civil Martín Castellucci, a través de la cual lucha contra esta forma de violencia contra los jóvenes.
A partir del asesinato de su hijo, Oscar empezó a armar el rompecabezas de la industria de los boliches bailables. Descubrió que estos locales se manejan con una lógica propia independiente de las leyes vigentes. Pero también descorrió el velo sobre el rol de las autoridades policiales y políticas de las distintas localidades en donde funcionan estos boliches. Debido a la complejidad de esta estructura y a la impunidad que la rodea, Oscar se propuso desde su asociación abrir diferentes frentes de acción: la difusión entre los jóvenes, el análisis de las distintas legislaciones vigentes referentes al funcionamiento de los boliches, el rol de la policía y las instituciones estatales, la elección y la formación de personal de seguridad privada –conocidos como patovicas- y la relación y articulación con otras organizaciones que se ocupen de la violencia contra los chicos.
Una de las principales actividades de la asociación es la difusión de los derechos de los jóvenes. Con charlas informativas y materiales escritos, Oscar Castellucci visita foros, talleres y escuelas. “Les contamos a los chicos que ellos tienen derechos y les explicamos cómo defenderlos. Los alentamos a que no deben dejarse discriminar, les contamos que hay leyes que los protegen y les damos direcciones y contactos para que recurran”, relata. Entre estas actividades, Castellucci participó del taller Jóvenes y nocturnidad programado en el marco del Foro Internacional de Participación Comunitaria en Seguridad, organizado por el Ministerio de Seguridad bonaerense, donde le tocó hablar a estudiantes de policía. “Les dije que sean buenos policías, que no sean como los que arrastraron a Martín y lo dejaron tirado o como los policías que no nos querían tomar la denuncia en la comisaría primera de Lanús”, explica Oscar.
Otra de las actividades será la de imponer el nombre de Martín Castellucci a la cátedra de Derechos Humanos de la Escuela Superior Nº 3 de la ciudad de Buenos Aires a fines de agosto.
Uno de los costados oscuros que abordan desde la asociación es la relación de los dueños de los boliches con las autoridades locales. “Si está permitido que entren mil personas y entran cinco mil, o si no está permitida la venta de alcohol a menores y lo hacen igual, o muchas de las veces venden droga dentro de los boliches. Los inspectores municipales son ciegos, sordos y mudos. Por más que haya leyes más rigurosas, que es lo que buscamos nosotros, si no se cumplen no sirve”, define Castellucci.
Así como el papá de Martín sostiene que es importante concientizar a los chicos que quieren ser policías respecto de los derechos humanos, también se da el trabajo hacia aquellos que se desempeñan como patovicas. “Trabajamos cerca del Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia de la República Argentina (SUTCAPRA) porque esto ayuda a que no haya tipos como el que mató a Martín”, sostiene.
“Dentro de nuestra tragedia y dolor, sabemos que como familia estamos en mejores condiciones de pelear que muchos otros. Somos conscientes de que logramos cosas ante la justicia en el caso de Martín porque tenemos más recursos de todo tipo. Es por eso que desde la asociación queremos transmitir la experiencia acumulada. El sistema social está estructurado sobre el lucro como valor máximo y esto genera violencia. Queremos una sociedad en la que la vida sea más importante que el lucro, pero no lo vamos a lograr solos, tenemos que participar. Por eso desde la asociación tenemos contacto con papás que pasan por situaciones similares a la de Martín. Nos llaman o nosotros nos ponemos en contacto, nos reunimos. Entendemos que los cambios nunca son individuales, son colectivos. Frente al dolor es mejor estar con otros que solos”, define Oscar.
En ese sentido, la Asociación Martín Castellucci se reúne con otras organizaciones sociales y organismos institucionales como el Centro de Protección de los Derechos de la Víctima (CPV), de la provincia de Buenos Aires, las Madres del Dolor, Familiares y Víctimas de la Violencia en Zona Oeste. “Convocamos a este tipo de asociaciones para trabajar en conjunto. Es una política que queremos sostener, trabajar en red, juntarnos con las organizaciones cuyo eje central sea nuclear a víctimas y personas independientes que quieran luchar contra la impunidad”.

Publicado en Tercer Sector, Año 13, Nº 62, agosto 2007 (www.tercersector.org.ar)

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