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Actividades de Diciembre 2006

31-Diciembre-2006 por info

Sábado 30:
Acompañamos y adherimos al acto organizado por los padres de Cromañón a dos años de la tragedia, y marchamos con ellos de Plaza de Mayo a Plaza Once.
Estuvimos allí, Oscar, Mariana, Pablo y Laura Castellucci, y Oscar Merlo.

Viernes 29:
Marcha en Lanús: Justicia para Carla y Martín.
Organizada por la Asociación Civil Carla Arduini, se marchó desde 25 de Mayo e Hipólito Yrigoyen (Pavón) hasta el edificio de la Municipalidad de Lanús.
Allí se realizó el acto. Oradores: Norma Bonelli (la mamá de Carla) y Oscar Castellucci.
Estuvieron: Ana Herrera, Pablo, Laura y Mariana Castellucci.

Jueves 28:
Acompañamos el lanzamiento de la campaña contra la discriminación de los jóvenes lanzada por el INADI: “La discriminación mata”.
Integrantes del panel en el acto de lanzamiento que tuvo lugar en la Casa de Gobierno: María José Lubertino (presidenta del INADI), Tamara Barbara (presidenta del Foro de Jóvenes) y Oscar Castellucci.

Miércoles 27:
Visitamos al Programa Anti-impunidad, para ponerlos al tanto de la situación de nuestra causa y solicitar su apoyo. Fuimos recibidos por Raquel Wittis y Gustavo Mellman.

En sesión extraordinaria el Concejo Deliberante de Lanús sancionó ordenanzas y modificó otras relacionadas directamente con la actividad de los boliches bailables y motivadas por los sucesos que causaron la muerte de Martín:

1) Se prohíbe en todo el Partido de Lanús la contratación de seguridad privada que no se encuentre registrada en agencias debidamente habilitadas, según lo previsto por la Ley 12.297.
2) Se modifican los artículos 15º y 23º de la Ordenanza Nº 9979/05 que quedarán redactados de la siguiente manera:
15º: Deberá exhibirse al frente de la boletería o entradas de acceso y en lugar bien visible e iluminado, un cartel con un diámetro no menor de 0,60 mts. X 0,60 mts., con los requisitos para ingreso.
Dichos requisitos no podrán impedir, obstruir, restringir o de algún modo menoscabar el pleno ejercicio de los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución Nacional o Provincial. Considerándose como discriminatorios aquellos determinados por motivos de raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos, tal como lo establece la ley Nº 23.592, así como también se deberá exhibir de manera visible en dicho cartel, a los efectos de denunciar actos discriminatorios y/o delitos, los números telefónicos el INADI, del CIMPEL y el 911, en casos de que se requiera de la intervención policial.
23º: Todo personal dependiente de los locales descriptos en el Artículo 1º de la presente, deberán estar munidos de una credencial identificatoria de 10 cm. de ancho por 6 cm. de alto, que usarán obligatoriamente de manera visible e inequívoca. En la misma deberá constar: Nombre y apellido, Nº y tipo de documento, fotografía de color de rostro de 4 cm. x 4 cm., y función que desempeña.

Martes 26:
Nos entrevistamos con la diputada de la Ciudad de Buenos Aires, Silvia La Ruffa, presidenta de la Comisión de Seguridad de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien nos entregó copia de toda la legislación vigente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que regula el funcionamiento de locales bailables.

Viernes 22:
Fuimos invitados al programa “Historias impactantes”, conducido por Mauro Viale, en Canal 26

Recibimos en nuestro domicilio particular a Héctor Arduini y Norma Bonelli, padres de Carla Arduini, quienes nos expresaron su solidaridad y nos invitaron a participar de la marcha que organizaban el 29 de diciembre, al cumplirse dos años de la muerte de Carla, arrollada criminalmente por un camión que violó la luz roja que en la esquina de 25 de Mayo e Hipólito Yrigoyen (Pavón), Lanús.

Jueves 21:
Acto en frente al Congreso Nacional bajo la consigna “Basta de pegar. Basta de matar”, en homenaje a la memoria de Martín, a quince días de su asesinato.
Oradores: Giorgia Gennari (novia de Martín), Eduardo Curuchet (amigo), María José Lubertino (INADI, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación) y Oscar Castellucci.
Adhirieron: Faderap, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo (línea Fundadora) -asistió Estela Carlotto-, Madres del Dolor.
Colaboró en la realización del acto la Asociación del Personal Legislativo (APL).

Nos entrevistamos en Casa de Gobierno, por segunda vez, con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, para ponerlo en antecedentes de las características del acto organizado frente al Congreso y de la evolución de la causa.

La Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires dio media sanción a un proyecto de ley que establece que el control de admisión y permanencia de personas en bares y locales bailables y de esparcimiento de la provincia de Buenos Aires sólo podrán ser ejercidos sólo por agentes de seguridad inscriptos en un registro que llevará el Ministerio de Seguridad bonaerense y regula aspectos de esta actividad. El proyecto, que ha pasado a la consideración de la Cámara de Diputados bonaerense para convertirse en ley, fue impulsado por los reclamos que se sucedieron a partir del asesinato de Martín.

Martes 19:
Fuimos recibidos por representantes de organizaciones de derechos humanos (Madres de Plaza de Mayo, línea Fundadora; Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, H.I.J.O.S., Centro de Estudios Legales y Sociales -CELS-, SERPAJ) quienes expresaron su adhesión a nuestra causa.

Fuimos convocados a la Municipalidad de Lanús por el Intendente, Manuel Quindimil, quien nos recibió en presencia de todo su gabinete, para entregarnos una copia del decreto de clausura definitiva y retiro de la habilitación del local bailable “La casona” (decreto 2218 del 15 de diciembre de 2006). El intendente se comprometió a que, en ese lugar, no se abriría nunca más un local ni con ese nombre ni con otro, ni a nombre del actual dueño ni de otro que actuara como testaferro, un comercio que se dedicara a actividades similares. Nos acompañaron Alberto Linares y Rodrigo Pomares del CPV.

Asistimos, después, a una reunión en la sede del Consejo Deliberante de Lanús, con representantes del Frente para la Victoria, el ARI y el PRO, para agradecerles que hayan ratificado por unanimidad la clausura definitiva de La casona.

Lunes 18:
Nos entrevistamos durante una hora y media con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, en su residencia de la Ciudad de Buenos Aires, para imponerlo de los antecedentes del caso y solicitar su colaboración en la búsqueda de justicia.. Fuimos acompañados por Alberto Linares, director del CPV. Inmediatamente ordenó medidas para la separación del servicio activo de los policías bonaerenses involucrados en el caso de Martín.

Viernes 15:
Nos entrevistamos con Pedro Mouratián, vicepresidente del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación).

Recibimos en nuestro domicilio a los concejales Mariano Amore y Natalia Gradaschi, del ARI, quienes nos entregaron toda la documentación de la que disponían respecto de las denuncias registradas en el Concejo Deliberante de Lanús relacionadas con el boliche bailable “La casona”.

Jueves 14:
Fuimos invitados al programa “El juego limpio” de Nelson Castro en TN.

Recibimos en nuestro domicilio la visita del director del Centro de Protección a los Derechos de la Víctima (CPV), Alberto Linares, acompañado de un grupo de sicólogos, para ofrecernos apoyo en esta materia y asistencia jurídica.

Fuimos invitados al programa “Almorzando con Mirtha Legrand”, en América TV.

Miércoles 13:
Asistimos, en el edificio Anexo de H. Cámara de Diputados, a la reunión plenaria de las Comisiones de Legislación del Trabajo y de Legislación General, en la que se redactó el dictamen de la ley que regulará la actividad de los denominados “patovicas”. Uno de los requisitos que se imponen es que este personal para estar habilitado deberá estar inscripto en un registro único que funcionará bajo la órbita del Ministerio del Interior. Se les exigirá tener carnet habilitante y haberse capacitado como “técnico controlador” (una carrera de tres años), poseer certificado de aptitud sicológica y no tener antecedentes policiales, estudios secundarios completos y no revistar en ninguna fuerza de seguridad.

Martes 12:
Fuimos invitados al programa “Historias impactantes”, conducido por Mauro Viale, en Canal 26.

Fuimos invitados a reunirnos, en su despacho de Casa de Gobierno, con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien se interesó por nuestro caso y nos anunció el envío a la Cámara de Diputados de un proyecto de ley cuyo objeto es la creación de un registro único en el que deberán inscribirse las personas que realizan tareas de control de admisión y permanencia de público en general en todo lugar de entretenimiento público y para dotar de un marco legal y regulador a estas actividades. El Ministro se puso a nuestra total disposición en lo que necesitáramos. Nos dijo que, como lo sostuvo el presidente Kirchner, “no había pactos de impunidad con nadie” (ante nuestra manifiesta preocupación por los intereses políticos, policiales y judiciales que confluían en la causa del asesinato de Martín).

Lunes 11:
Fuimos invitados al programa “Mañanas informales”, conducido por Jorge Guinzburg, en Canal 13.

Sábado 9:
Participamos del acto que se organizó frente a “La casona”, convocados por jóvenes de Lanús, en repudio a los hechos que culminaron con la muerte de Martín. Estuvimos allí: Ana Herrera, Oscar, Mariana, Pablo y Laura Castellucci, y Oscar Merlo. Nos retiramos cuando se desbordaron los incidentes que culminaron con el incendio y la destrucción del local.
Por la noche fuimos invitados a los estudios de América Noticias, para analizar los sucesos que se seguían produciendo en los alrededores de La casona.

Viernes 8:
Fuimos invitados al programa “Informe central”, conducido por Rolando Graña, en América TV.

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Página 12 - Campaña contra la violencia y la discriminación en las discotecas

28-Diciembre-2006 por info

Con el apoyo del padre de una víctima de los patovicas, el Inadi lanzó una campaña para prevenir la discriminación en los boliches. Habrá un 0-800 para hacer denuncias durante las veinticuatro horas.

“Los chicos no deben dejarse discriminar. La violencia mata y, para hacerlo, no discrimina.” A Oscar Castellucci se le pusieron vidriosos los ojos cuando pronunció esa frase. Todo le hacía acordar a su hijo Martín, asesinado a principios de mes en una discoteca de Lanús. Sus palabras se dieron ayer durante el lanzamiento de la campaña del Inadi contra la discriminación de los jóvenes en boliches bailables, que él respaldó.

Bajo la consigna “La discriminación mata. Que no te cierren la puerta en la cara”, el plan buscará difundir entre los jóvenes información sobre sus derechos a la hora de ingresar a un lugar de esparcimiento, controlar que los boliches respeten las regulaciones que existen al respecto y hacer conocer las vías para que los chicos realicen las denuncias.

El lanzamiento estuvo encabezado por la presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), María José Lubertino, quien sostuvo que una de las metas de la campaña es pelear “contra la naturalización que existe de las situaciones de discriminación, porque no hay ninguna excusa posible para que algún lugar le prohíba el ingreso a los chicos”.

Si bien la presentación se realizó en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Casa Rosada, el real comienzo del plan se dio durante la madrugada de hoy, cuando un equipo del organismo se ubicó en la entrada del boliche La Diosa, en Costanera Norte, para controlar que cumpla con las normativas sobre el tema y para brindar a los jóvenes que allí concurrieron información sobre sus derechos y los recursos que tienen para defenderlos.

Junto a Lubertino, Castellucci respaldó el plan gubernamental, ya que, según manifestó, “aunque todo lo que en este sentido se haga ahora llegará tarde para Martín y mi familia, no lo será para el resto de los jóvenes” que sufren discriminación en los boliches.

“No seamos hipócritas. Lo que pasó no fue sólo por negligencia del Estado en sus distintos planos, sino también porque nuestra sociedad está altamente entrenada para mirar para otro lado”, aseveró, reconociendo que tampoco él sabía de la gravedad de este flagelo hasta la muerte de su hijo, víctima de los golpes que le dieron los empleados de seguridad del boliche La Casona, de Lanús.

Justamente es la imagen de un patovica con cara de pocos amigos –la que generalmente muestran en la entrada de las discotecas– la que se destaca en el afiche de difusión del plan, que se extenderá durante la temporada veraniega a los puntos más concurridos de la costa atlántica.

Entre las cuestiones que intentarán controlar los equipos del Inadi también aparece el cumplimiento de la normativa que obliga a los boliches a ubicar en la puerta de entrada carteles con el texto de la Ley Antidiscriminación. Actualmente es muy bajo el nivel de acatamiento a esta norma en los locales de esparcimiento.

Lubertino admitió que la ley en cuestión que obliga a esa difusión no prevé sanciones ni destina ningún poder o fuerza de seguridad a su control, por lo que “es más fácil que los propietarios de las discotecas la incumplan”. Por eso, el organismo que preside envió al Congreso “un proyecto para agregarle a la actual norma la posibilidad de aplicar penas” ante los incumplimientos.

Otra de las novedades anunciadas en la conferencia de prensa fue la campaña de difusión masiva que se realizará del número 0800-999-2345, que el organismo ofrece para realizar denuncias. Esa línea gratuita, a partir del 2 de enero, extenderá su horario de atención: pasará a trabajar durante las 24 horas (hasta ahora lo hacía sólo hasta las 20, la hora en la que recién comienza la actividad nocturna).

“En primera instancia, necesitamos que los chicos realicen las denuncias. Pero después deben ratificarlas, para que de esa manera nosotros podamos patrocinar procesos civiles contra los dueños de las discotecas, para lograr una indemnización para los afectados”, reclamó la funcionaria.

Estudiante de veterinaria, amante de los animales y con una sonrisa permanente, Martín Castellucci fue a bailar el primer sábado de diciembre a La Casona. Tras una discusión con los patovicas que no lo dejaban entrar, éstos le dieron una golpiza salvaje, que le provocó la muerte. El nuevo caso de violencia conmovió a la sociedad y dio pie a esta campaña, como primera reacción del Estado.

Informe: Eugenio Martínez Ruhl.
Fuente: www.pagina12.com.ar

Fecha: 28 - Diciembre - 2006 

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SEMANA - “Una reacción lógica”

20-Diciembre-2006 por info

matu_con_trajeMartín Castellucci tenía 20 años y murió tras ser golpeado por patovicas de la disco de Lanús. Su padre analiza los disturbios.

La muerte de Martín Castellucci (20), ocurrida el jueves 7 tras ser golpeado por un patovica del boliche ‘La Casona’ de Lanús, reabrió la polémica sobre la excesiva violencia con que los encargados de admisión de los lugares bailables tratan a los jóvenes. Oscar Castellucci (57), profesor de Historia en la Universidad Nacional de La Plata, todavía no puede entender qué le sucedió a su hijo. “Martín era un pibe tranquilo y sensible, amaba a los animales; hoy me queda como recuerdo ‘Pichu’ que es su perrito que levantamos juntos de la calle; sentimos mucho su ausencia y por momentos se nos torna insoportable. Increíblemente, la noche de su muerte no iba a salir porque estaba cansado”, cuenta Oscar visiblemente acongojado.
Él supo de lo que le había sucedido a su hijo por un llamado que recibió en la madrugada del domingo 3, donde le informaron que a su hijo lo habían golpeado y estaba internado, muy grave. “Cuando llegué al hospital, vi a Martín en una camilla, envuelto con una frazada y ya estaba inconsciente. Después llegaron sus amigos y me empezaron a contar lo que había sucedido”, recuerda Oscar.
Martín falleció después de tres días de agonía, y según determinó la autopsia, su muerte se produjo por los fuertes golpes que recibió. “Mi hijo había entrado al boliche con un grupo de amigos, pero como a uno de ellos (Nahuel) no lo dejaron entrar, volvió a la puerta para ver qué pasaba. Después Nahuel, que estaba afuera, vio cómo lo sacaban arrastrando a la calle y lo dejaban tirado en la vereda, ya con convulsiones y vomitando sangre”, relata.
ACUSADOS. Por la muerte de Martín, fueron detenidos, en primera instancia, dos de las personas que esa noche se encontraban en la puerta de ‘La Casona’: José Segundo Catalán (28) instructor de boxeo, que aún se encuentra detenido y es el principal sospechoso, y José Luis Romero (47) quien fue liberado por el Juez de Garantía Daniel Viggiano, pero todavía se encuentra ligado a la causa. “Las personas que golpearon a Martín no son personal de seguridad del boliche, sino que figuran como empleados personales del dueño del lugar (Atilio Amado), quien además también se encontraba en la puerta y es el que daba las indicaciones a los empleados. No se trata de un empresario ausente”, asegura Oscar Castellucci.
MARCHA Y BRONCA. El sábado 9, en la puerta de ‘La Casona’ se juntaron los vecinos de Lanús para reclamar por lo sucedido. La concentración terminó con graves desmanes, e incluso con parte del lugar incendiado. “Nosotros no organizamos la marcha. Nos enteramos por los medios y decidimos ir; una vez ahí, pude ver la bronca que existía entre la gente. Está claro que la discriminación produce violencia. Yo no comparto la violencia, pero entiendo la reacción. Voy a luchar para que se haga Justicia pero desde otro plano”, sostiene. Y continúa: “En ese lugar se cobraban diferentes precios de entrada: si eran ‘habituales’ le cobraban $7 y si no les gustaba cómo estaban vestidos o la cara, les cobraban hasta $40. Eso es generador de violencia, y muchos de los chicos que estuvieron en la marcha, fueron discriminados en ese lugar”.
Oscar decidió recurrir a los medios, a razón de los rumores que señalaban a uno de los dueños de ‘La Casona’ como familiar de un alto funcionario del Poder Judicial de Lomas de Zamora. “Sé que este no es un caso sencillo. Hace unos días recibí un mail de un hombre que hoy vive en Italia y que, en 2000, a su hijo también lo habían golpeado en el mismo boliche, pero que por suerte no murió. Me comentó que tuvo muchas trabas y que su causa quedó en la nada por diferentes presiones. No quiero que me pase lo mismo”, se esperanza.
APOYO. Oscar parece entero a la hora de hablar de la muerte de su hijo pero no puede evitar que las lágrimas invadan sus ojos al pronunciar su nombre. Sin embargo, el dolor parece canalizarlo en la lucha por descubrir al culpable de la muerte de Martín. Es por eso que el último lunes, se reunió con el Ministro del Interior, Aníbal Fernández. “Hablé con él porque quiero creer en la Justicia, pero para eso me tienen que ayudar. El Ministro me aseguró que no existe ningún pacto de impunidad con nadie, y que él me iba a acompañar, si era necesario de manera personal, en la investigación. Tengo muchas inquietudes. Sé que es una lucha despareja y que hay intereses de por medio”, reconoce angustiado.
TESTIGOS. En los últimos días, apareció una joven que dijo haber visto cómo uno de los patovicas agarraba a Martín de la oreja y luego lo golpeaba. “Todavía no pudimos hablar con esta chica, pero sé que tiene mucho miedo. Además, recibí el llamado de un joven que también vio lo que le pasó a Martín y que está dispuesto a contar lo sucedido ante el Fiscal. Estoy seguro que hay muchos más testigos”, asegura Oscar.
La vida de Martín se cortó por un hecho de violencia totalmente injustificado, pero su sentido solidario llegó hasta los últimos momentos de su vida. Es que Martín había decidido donar sus órganos Sus padres cumplieron con la petición y decidieron que interviniera el INCUCAI. “Ante la tragedia, es una forma de sentir que sigue viviendo y ayudando a las personas que lo necesitan. Es el mejor reflejo de lo que era Martín”, termina con satisfacción.

Esteban Veiga | Fotos: MIguel de León, Mariano Solier y Álbum familia Castellucci
20 - Diciembre - 2006

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Los amigos de Martín (II)

20-Diciembre-2006 por info

DISCRIMINACIÓN TAMBIÉN ES VIOLENCIA

No vamos a bajar los brazos porque tenemos la esperanza de que la muerte de Martín convierta esa enorme pérdida en el camino de cambio que haga resurgir en nuestra sociedad valores ahora desgastados y olvidados.

La violencia es un fenómeno, un hecho, una realidad. Existió, existe y lamentablemente va a seguir existiendo. Pero quedarnos impasibles ante un fenómeno así, tan presente en una sociedad como la nuestra, tan común y hasta cotidiano en nuestras vidas, no debería ser una opción. ¿Por qué permitir que esto pase delante de nuestros ojos? ¿Por qué enmudecernos y mirar atónitos las imágenes de violencia que todos los días “adornan” con un estilo lúgubre la cotidianeidad de nuestra sociedad?

Violencias hay muchas. La violencia no es sólo el golpe que le robó la vida a Martín, no es sólo el golpe que con impunidad y sin escrúpulos logró privarnos de una parte de nuestras vidas. Violencia no es sólo eso. La violencia se encuentra en una palabra, en un acto, en un símbolo, en una mirada.

Discriminación también es violencia. Juzgarnos entre nosotros por colores de piel, por vestimenta, es violentar, y a su vez, provoca violencia.

La violencia es causa de miedos, de silencios, de impunidad; y consecuencia de corrupción, de incumplimiento de leyes, de injusticias, de discriminación.

La violencia se encuentra en el puño que ese hombre descargó sobre Martín el domingo a la madrugada; en la decisión de tener la posibilidad, o no, de entrar a un boliche.

La violencia está en quien permite que esto suceda; la violencia está en quien silencia, en quien cierra los ojos ante hechos como estos. Que son reales, que como hoy nos tocan a nosotros, le pueden tocar a cualquiera.

Esa violencia a la que nunca nos queremos acostumbrar fue la que causó la horrible pérdida de Martín, muchos podrán sentirse identificados en menor o en mayor medida, pero si no nos involucramos, esa u otra mano asesina generará nuevas víctimas.

¿Pero por qué, adolescentes como nosotros, tenemos que levantarnos cada mañana con dudas, con preguntas, con porqués…?

¿No se supone que si salimos un sábado a la noche es para divertirnos? ¿No se supone que hay todo un “aparato” que se brinda a protegernos, a educarnos? ¿No se supone que somos el “futuro” de la sociedad?

¿Cómo podremos serlo si no nos dan la oportunidad, si en un sábado de diversión nos arrebatan la vida, si no se nos tiene en cuenta?

Nos surgen preguntas… ¿quién educa a quién?

O, mejor dicho, ¿quién debería educar a quién?

Se supone que a nuestra edad, como adolescentes que somos, estamos creando nuestras vidas, entendiendo quiénes somos y cómo queremos ser, qué modelo queremos seguir, a quién nos queremos parecer, adónde queremos llegar. Pero cómo quieren que tengamos un objetivo y un modelo a seguir, si en nuestro camino nos encontramos con situaciones así, que nos impulsan a dejar de creer o a bajar los brazos.

Pero nosotros no vamos a bajar los brazos, porque todavía tenemos un dejo de esperanza; todavía pensamos que la pérdida de Martín, nuestra gran pérdida, la de sus familiares y sus amigos, puede lograr un cambio, puede enseñar, puede hacer resurgir en nuestra sociedad ciertos valores desgastados y casi olvidados. Todavía tenemos la esperanza de poder creer en la justicia, pero “necesitamos que ella nos ayude a creer” (como dice el papá de Martín).

La violencia no es una solución, tampoco una medida. Dejemos de vivir en un mudo de “ojo por ojo” porque, como bien decía Gandhi, “ojo por ojo y la humanidad quedará ciega”.

Nos es con violencia como queremos que esto tenga un cierre justo, no es con violencia como queremos mejorar nuestra realidad, no queremos eliminar violencia con más violencia. Somos conscientes de no querer estar al mismo nivel de quienes recurren a ella como arma; tampoco vamos a dejar que esto, que nos toca tan de cerca, nos incite a rebajarnos a ese nivel.

“La fuerza no proviene de las capacidades físicas sino de una voluntad indomable”.

“La no-violencia no debería ser usada como escudo para ocultar la cobardía, ya que es un arma de los valientes” (Gandhi)

Que la muerte de Martín signifique un renacimiento de los valores.

Cuando nos enfrentamos a hechos como los de Martín nos preguntamos ¿quién es el culpable?

Y, la verdad, que culpables somos todos, porque al no hacer nada, al no expresarnos, estamos fomentando la violencia, la discriminación y la corrupción.
La muerte de Martín puede significar la muerte o el renacimiento de valores; eso depende de lo que logremos hoy, mañana y siempre.

Es increíble ver cómo avalamos nuestra propia destrucción. Cómo podemos permitir que haya personas que abusen de su poder y que, en definitiva, abusen de nosotros. ¿Acaso somos inútiles?

Nos vivimos quejando de que nuestros derechos no se respetan. Es obligación del Estado hacerlos cumplir, y es nuestra obligación recordárselo. Para qué existimos si no es por el mero hecho de vivir la vida y lograr nuestras metas. Quién, entonces, tiene el derecho de quitárnosla. NADIE. Sin embargo, hoy le estamos dando la posibilidad, casi el permiso, de que hagan con nosotros lo que quieran.

No podemos esperar más, porque nos seguirán pisoteando. En esto no hay partidos, no hay diversidad ideológica, pero no podemos aceptar que alguien esté a favor de la muerte.

Dejémonos de mirar para otro lado. Involucrémonos.

Una versión de estos textos fueron impresos en unos folletos que los amigos de Martín repartieron en lugares públicos y fueron leídos en el acto que en su memoria se realizó el 21 de diciembre en Plaza Congreso.

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“El cierre de La Casona es sólo un paso más”, evaluó el padre de Martín Castellucci

20-Diciembre-2006 por info

pin_martin_castellucciAnoticiado del cierre definitivo del boliche, Oscar Castellucci convocó a una concentración frente al Congreso nacional para pedir “justicia” por la muerte de su hijo. En diálogo con Auno, el hombre se distanció de Blumberg: “Él tiene una impronta represiva”, afirmó.
Por Luis Paz

“Que hayan decidido el cierre definitivo de La Casona me hace creer; pero es sólo un paso más, una reivindicación simbólica que arrima justicia.” De esta manera se expresó Oscar Castellucci al conocer la decisión de la Municipalidad de Lanús de cerrar definitivamente el boliche bailable donde su hijo Martín recibió una golpiza de patovicas que le habría provocado la muerte.
En diálogo con Auno, el hombre se mostró prudente y esperanzado: “Yo creo en la justicia, pero la Justicia tiene que ayudarme a creer”, manifestó para convocar un acto que el próximo jueves realizarán familiares y amigos del joven fallecido, en la Plaza de los Dos Congresos, para exigir “verdad, memoria y Justicia”.
La decisión de hacer una concentración en Capital Federal y no en Lanús –lugar donde hace una semana hubo una movilización que culminó con destrozos en el boliche donde castigaron a Martín- tuvo que ver con que la familia “prefirió hacerlo en un espacio simbólico” como lo es el Congreso nacional.
Ese sitio también había sido elegido por Juan Carlos Blumberg para su primera y multitudinaria marcha tras la muerte de su hijo Axel. No obstante, Castellucci se distanció del ingeniero candidateado por el PRO al aducir que “más allá de compartir el dolor de la pérdida de un hijo, Blumberg tiene una impronta más represiva”.
La misma posición adoptó con Alejandro Bragagnolo, padre Matías, el adolescente muerto en Palermo: “Discernimos en criterios porque él tiene una visión más nihilista, que la comprendo porque lleva muchos meses pidiendo justicia. Pero yo necesito creer en algo”.
Castellucci no considera que episodios como el que le costó la vida de su hijo pueda resolverse cambiando el modo de custodiar los boliches porque, argumentó, “la solución no es una cuestión de personal (de seguridad) público o privado, sino de capacitación. La solución no es más represión y más policías, sino formar gente que cuide a los chicos y no al boliche”.
De la misma manera opinó que el abuso de autoridad contra Martín no tuvo que ver con una situación de inseguridad en la provincia de Buenos Aires, ya que el caso “podría haber sucedido en cualquier lado”.
Para el hombre, “la responsabilidad moral y absoluta (de lo ocurrido en La Casona) es del dueño del local”, en tanto que “la (responsabilidad) material es de los que pegan, de los que sólo acatan las órdenes de su jefe”.
“Cuidar a nuestros pibes –añadió- es una tarea de mucha responsabilidad que no se le puede dejar a un empleado que gana 50 pesos por noche y es contratado por el sólo hecho de ser un músculo grande.”
Del mismo modo, relacionó los hechos de violencia en esos comercios nocturnos con la discriminación: “Si todos entraran libremente sin ser discriminados, no habría problemas. Acá, violento es el que dice ‘vos entrás, vos no’”.
El acto previsto para el próximo jueves fue “a pedido” de los amigos de Martín, que no lo habían podido despedir. Al respecto, Castellucci reconoció haber sido contactado por algunos padres de las 194 víctimas del incendio de República Cromañón, como así también por representantes del Centro de Protección de los Derechos de la Víctima del Gobierno bonaerense y el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi); “todos nos manifestaron su deseo de estar presentes en el acto para apoyar nuestra causa”.
De acuerdo con lo ofrecido por las organizaciones y lo previsto por los responsables del acto, se repartirán folletos para concientizar a los chicos y jóvenes sobre sus derechos a fin de que sepan qué hacer frente a un acto de violencia o discriminación; los amigos de Martín repartirán volantes que cuentan la historia del joven fallecido a los 20 años.
Respecto del cierre del local dispuesto por la Municipalidad de Lanús, Castellucci deseó que “ojalá que no lo abran más ni pongan otro local bailable allí. Según tengo entendido, allí se vendía alcohol a menores y no se pedían documentos en el ingreso. Ahí uno se da cuenta que lo importante para los dueños es la plata. Y lo importante tienen que ser los pibes”.

LP-AFD

Origen: http://www.auno.org.ar/leer.php/2652

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José Luis Di Lorenzo (II)

17-Diciembre-2006 por info

Basta de decir

El dolor compartido con la familia Castellucci me impulsa a desear fervorosamente que el sentido (si puede tenerlo) de la muerte de Martín sea poner en el tapete que esta sociedad no sirve, que hay que cambiarla de raíz, y que el cambio empieza con las pequeñas cosas que cada uno de nosotros puede y debe hacer día a día.

Lo Social nació hace muchos años como homenaje a mi entrañable amigo y luchador del campo nacional y popular Jorge Pablo Urriza, y al maestro también fallecido y amigo personal, el reconocido militante de la seguridad social Amancio López.

En estás páginas mucho se ha escrito y dicho, con suerte diversa; pero no importa, hay hechos que a uno como ser humano lo marcan, y hoy estamos frente a uno de ellos, otra muerte, esta vez la de Martín Castellucci, el hijo veinteañero de un gran militante y amigo, que fue asesinado por la discriminación y la violencia que está enraizada en nuestra sociedad (“global”).

Oscar Castellucci, su papá, es desde siempre un militante de la palabra y el pensamiento. No es el caso, justificado por cierto, de quien sale a pedir justicia por el asesinato de su hijo, NO, se trata de alguien que constante y tesoneramente viene pensando, escribiendo y proponiendo un modelo para una sociedad justa. Duele que recién se lo escuche porque la muerte de Martín adquirió notoriedad mediática, sería deseable que nos empezara a interesar abordar la profunda crisis de nuestra forma de vida y de organización social.

Los propios chicos, que sufren y se enojan ante hechos como el de Martín, que no es el primero y seguramente no será el último, en general aceptan la discriminación como un modo de marcar diferencias y de sentir (los incluidos), que se lo merecen, que son superiores. Aunque son los menos responsables, carecen de conciencia o la tienen adormecida. Y esto ocurre en todos los niveles sociales, en los boliches de Moreno como en “La Casona” de Lanús, entre ricos y entre pobres.

Este drama no debe ser partidizado ni ideologizado, sí politizado, porque enfrenta a quienes defienden, garantizan, aceptan, que prive el amor por el lucro, con quienes queremos que prive el amor por el ser humano.

No dudo, aunque parezca cursi, que el amor es la energía que motorizará el cambio hacia formas de organización social nuevas. No hay método de prevención ni forma de convivencia pacífica posible, si como sociedad no estamos involucrados. No hay sistema de seguridad efectivo si no parte de la solidaridad, el compromiso social y el esfuerzo compartido.

Lo habitual para esta columna editorial de hoy sería abordar el maquillaje chileno al negocio de las AFJP; la justificación claudicante de Lula en Brasil, cuando reniega de su origen amparándose en su vejez; la muerte de Pinochet y medio Chile honrándolo; las provincias ricas de Bolivia que parecen dispuestas a una guerra civil, pero… la verdad ya parece no importar. El dolor compartido con la familia Castellucci me impulsa a desear fervorosamente que el sentido (si puede tenerlo) de la muerte de Martín sea poner en el tapete que esta sociedad no sirve, que hay que cambiarla de raíz, y que el cambio empieza con las pequeñas cosas que cada uno de nosotros puede y debe hacer día a día.

Así como los pibes, la novia y los amigos de Martín, están yendo a los subtes, a los boliches, para contar lo que le pasó a su amigo y para hacer conciencia en la sociedad, Lo Social se llama a silencio, porque siento que se acabó el tiempo de seguir hablando. Es tiempo de hacer, y lo que hay que hacer son pequeñas cosas, interactuar con los vecinos, con los amigos, con los compañeros de trabajo, porque lo macro, las grandes políticas se resuelve en otro lado.

Para que no sigan pagando justos por pecadores dediquémonos a trabajar en la recuperación de los valores perdidos. Martín y tantas otras víctimas se lo merecen.

Por José Luis Di Lorenzo
correo@losocial.com.ar

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La Casona: Frivolidad Criminal

12-Diciembre-2006 por info

El crimen del boliche bailable de Lanús, La Casona Disco, no hace más que desnudar la falta de control sobre los locales bailables, además de mostrar una cultura socialmente enferma, más cercana al retrógrado y repugnante nazismo, cuando dos personas golpean a otra por discriminación, y está, después, muere por los golpes.

Esa forma brutal de xenofobia por parte de dos hombres que trompean a un joven con una impunidad inexplicable sin ningún motivo, es la expresión más acabada de una violencia social que atravieza a todas las clases sociales, que no discrimina nigún ámbito, ya sea un boliche, una cancha de fútbol o la calle misma.

El crimen de La Casona, es un ejemplo más de una frivolidad criminal, increíblemente enquistada en Argentina, en la que los pibes son asesinados por un pensamiento que crea estereotipos que califican a un serhumano como delincuente por su color de su piel, por ser considerado “un negro de mierda”, y en la que muchas chicas mueren por anorexia, para tratar de encajar en el modelo de belleza actual.

Pero no todo termina aquí. El sábado pasado, un grupo de jóvenes enardecidos destruyeron el boliche y le prendieron fuego, al tiempo que se enfrentaban con empleados de La Casona quienes pedían “por favor” que no hicieran eso porque perdían sus fuentes de trabajo.

La policía miraba impávida, pero quizás haya sido lo mejor, porque hubiera, sin duda, exasperado mucho más los ánimos y alguien podría haber salido más muerto que herido. Al fin, la calma reinó y la gente, luego de expresar su bronca, decidió retirarse.

Por su parte, el Frente para la Victoria de Lanús elevó por medio del HCD, un pedido de informe al Ejecutivo para que éste explique porque La Casona tiene un servicio de seguridad privada y que se especifique la nómina del personal afectado. Nada explica éste crimen absurdo, nada lo justifica, y nada se puede hacer ya para devolverle la vida a Martín Castellucci, que tenía apenas 20 años y todo por hacer.

La fría información dirá que la Municipalidad de Lanús “clausuró preventivamente” el boliche, que la Justicia investigará el asesinato “hasta las últimas consecuencias”, que el dueño del local está acusado de violación, y que “los culpables tienen que pagar”.

No faltará quien suponga o hasta asegure que allí “se vendía droga”, que “los jóvenes aceptan ser discriminados”, y que “hay que hacer algo ya para parar esto”.

La fría crónica dirá todo esto y tal vez más, pero no contará jamás que Martín ya no podrá leer un libro nuevo, ni podrá enamorarse perdidamente de una chica, que no verá más una puesta de sol y que no escuchará el nuevo hit de su banda preferida. Los medios tendremos que callar que Martín no sabrá lo qué es ser padre o abuelo. La fría crónica no podrá contar que por culpa de la xenofobia más bárbara y ridícula, un pibe de 20 años se perderá las experiencias más especiales de la vida, aún las pérdidas irreparables y naturales que hubiera tenido que sufrir a lo largo de su existencia.

Nadie va a darle esto a Martín, ni el Estado, ni la Policía, ni la solidaridad de todos, ni los periodistas, ni la Justicia, ni la bronca, ni la indignación, ni el reclamo. Nadie podrá hacer que siga riéndose o llorando, o gritando un gol un domingo por la tarde.

Tampoco va a servir ahora que nos indignemos ante el crimen, sino, al contrario, que alguna vez empecemos a sentir vergüenza como sociedad, por el crimen, por el silencio, por la complicidad, por la distracción y por la barbarie que hemos provocado.

Pero lo terriblemente vergonzo, lo absurdamente vergonzoso y condenable, es que como sociedad, como Estado, como jueces, como periodistas, y como asesinos, ya no podremos decirle a quien más se lo merece: perdón.

Autor: Ricardo Carossino
ricardocarossino@politicadelsur.com.ar
Fuente: http://www.alsinaonline.com.ar/

12 - Diciembre - 2006 

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El padre del joven asesinado en un boliche de Lanús dice que hay una testigo que quiere declarar

11-Diciembre-2006 por info

OscarCastellucci2Oscar Castellucci, padre del muchacho que murió tras ser golpeado por patovicas en la puerta de La Casona, aseguró que una chica que vio cómo atacaban a su hijo está dispuesta a dar su testimonio. Negó que haya organizado la marcha del sábado que concluyó con disturbios, y se quejó por la falta de apoyo oficial.

Oscar Castellucci, padre del joven de 20 años que murió el jueves tras haber sido brutalmente golpeado por patovicas en la puerta del boliche La Casona de Lanús, aseguró hoy que una chica vio cómo atacaban a su hijo y que está dispuesta a declarar ante la Justicia.

En tanto, el ministro del Interior Aníbal Fernández dijo que mañana el Congreso tratará un proyecto del Gobierno para la creación de un registro que regulará la actividad del personal de seguridad en los boliches.

Después de la marcha del sábado que terminó con incidentes y partes del local bailable incendiadas, el padre de Martín aseguró que él no participó de la organización de la protesta, y además, se quejó porque hasta ahora no había recibido ningún tipo de apoyo oficial.

“Nosotros no participamos de la organización. Fue una iniciativa de un grupo de chicos de Lanús que no eran amigos de Martín, sino que lo hicieron por la situación. Me enteré de la marcha por los medios y me pareció que tenía que estar”, relató Castellucci.

Sobre los incidentes, el hombre aseguró que percibió “mucho odio y mucha bronca de la gente porque en ese local venían pasando hace tiempo cosas muy terribles”.

Tras un comienzo pacífico, los manifestantes empezaron a tirar piedras contra el boliche. Después, hubo saqueos y algunos arrojaron nafta y prendieron fuego el frente del local. La familia Castellucci abandonó la protesta durante los incidentes.

El joven había ido a bailar hace dos fines de semana con un grupo de amigos, pero cuando le prohibieron la entrada a uno de ellos, salió del local. Ahí, los patovicas lo golpearon y lo abandonaron inconsciente.

Castellucci aseguró que una testigo se presentará declarar ante la fiscalía de Lomas de Zamora a cargo de la causa: “Un canal me aportó la dirección de una joven, testigo directa del hecho en el que asesinaron a Martín”, dijo el hombre a Todo Noticias.

“Ella estaba al lado de él. Ya dio su testimonio al canal. La acabamos de llamar y está dispuesta a declarar. Nosotros buscamos que se haga justicia”, explicó.

Castellucci aseguró que esta mañana recibió un llamado del ministro del Interior, Aníbal Fernández, y agregó que se reunirá con él para conversar sobre la muerte de su hijo.

Martín murió el jueves en el Instituto del Diagnóstico del barrio porteño de Recoleta, donde permaneció cuatro días internado a raíz de las lesiones que sufrió en la cabeza al ser golpeado el domingo de la semana pasada en “La Casona” de Lanús.

La policía apresó a José Segundo Lienqueo Catalán, de 28 años, y Jorge Romano, de 47, quienes figuraban como “porteros” (personal de seguridad) en el registro de empleados del boliche. Horas después, Romano quedó libre.

El sábado, familiares y amigos de Martín realizaron una manifestación frente al boliche, durante la cual hubo serios incidentes. Los manifestantes tiraron piedras contra el local y hasta intentaron prenderlo fuego. Hubo 20 detenidos, quince de ellos menores de edad.

“Nosotros no participamos de la organización de la marcha. Nos hubiese gustado hacerlo, pero no tuvimos esa iniciativa. Fue una convocatoria de chicos de Lanús, que los conocimos durante el acto”, dijo el padre del joven muerto: “Todo estuvo bien, hasta que alguno empezó a tirar algunas piedras. Sin mucha explicación empezó a incrementarse la violencia”, agregó.

(Fuente: Télam y DyN)
Origen: http://www.clarin.com/diario/2006/12/11/um/m-01326036.htm

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Los amigos de Martín (I)

9-Diciembre-2006 por info

NUNCA MÁS

Quinta1Queremos contar lo que le sucedió a nuestro amigo Martín Castellucci, el sábado 2 de diciembre de 2006. Como muchos de nosotros, salía los sábados a divertirse. Ese día, junto con sus amigos, se dirigió al boliche LA CASONA, ubicado en 25 de mayo y Aristóbulo del Valle, en Lanús. Mientras esperaba poder entrar, dos de los guardias de seguridad (PATOVICAS) de ese lugar lo golpearon criminalmente hasta tirarlo al piso y dejarlo inconsciente. Luego, los policías que “vigilaban” en la puerta de este lugar lo arrastra hasta la esquina, pese a que ya estaba en un estado terrible y lo dejó sólo con un amigo. Fue en ese preciso momento en que comenzó a convulsionar. Su estado era grave y llamaron a la ambulancia y lo llevaron al hospital de la zona, de donde lo trasladaron al sanatorio Instituto del Diagnóstico del barrio porteño de Recoleta. Luego de tres días de agonía, Martín falleció.
Sus amigos no queremos quedarnos con los brazos cruzados después de semejante crimen. Es por eso que decidimos hacer esta cadena con el fin de comunicarles lo sucedido para que se enteren quién fue MARTIN CASTELLUCCI. Más que un amigo, fue un hermano para todos los que lo conocían.
No les vamos a decir que no vayan nunca más a LA CASONA. Nuestra intención es hacerles conocer que dos infradotados que no saben hacer su trabajo terminaron con la vida de una persona. Queda en ustedes la decisión de seguir dándole de comer a estos fracasados.
Esto es para todos los que se sientan identificados, ya sean adolescentes o padres de adolescentes. No podemos permitir que suceda esto, ¡NUNCA MÁS!
Nosotros, tus amigos, te queremos ayudar y ésta nos parece una de las tantas formas de colaborar para que se haga justicia. Quienes lean este mail y se sientan identificados SIGAN LA CADENA por Martín.

Queremos justicia, gracias.

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José Luis Di Lorenzo (I)

8-Diciembre-2006 por info

¿Y si todos nos excluímos?

Tanto la absurda muerte de Martín Castellucci a manos de patovicas como que las fuerzas armadas uruguayas protejan el negocio de los contaminantes, exhibe de qué modo el amor por el lucro inmola a los ciudadanos y los somete a los dictados de los intereses del mercado, hasta extremos en que la libertad de comercio resulta superior al derecho a la vida.

Martín Castellucci murió por la violencia sistémica que, desde hace décadas, también impera en los boliches bailables y que esta vez ocurrió en “La Casona” de Lanús, provincia de Buenos Aires.

La crónica da cuenta de que nos estaríamos enfrentando a una práctica habitual: del dueño de “La Casona” quien impunemente “discrimina y reprime”, de la policía provincial y de la Municipalidad de Lanús que, por lo menos, “no cumplen con sus deberes de funcionarios públicos”.

La entrada general tiene un costo de $15 según el tipo de indumentaria, sin embargo si los jóvenes visten ropa de marca abonan el ingreso “especial” de $ 7 o “vip” de $ 5, pero si no le gusta la cara de quien quiere ingresar el valor sube a $20 (o más) por tratarse de lo que clasifican como “cliente no habitual”, o bien directamente el dueño personalmente ordena a sus patovicas que le impidan entrar.

Los que conocen el lugar dicen que la Policía sabe de la violencia pero omite actuar. La denuncia de los amigos de Martín abonaría igual camino, ya que da cuenta que el agente allí de guardia lo arrastró hasta la esquina, lo que de corroborarse, estaría acreditando la complicidad, por tratarse de una acción direccionada claramente a intentar desinvolucrar al dueño del boliche bailable.

Declaraciones de vecinos de Lanús también responsabilizan a la Municipalidad, quien tardíamente clausuró el local bailable. Habrá que verificar si es cierto que el nieto del Intendente tiene estrecha relación con el dueño y si, como dicen, realiza habitualmente sus actos de la juventud -sin cargo- en dicho lugar.

Pero hay otra cara, a Martín le pegaron porque solidariamente acompañó a uno de sus amigos al que discriminaban y no dejaban entrar. Su familia, en el medio del dolor por su muerte cerebral, pudo decidir solidariamente donar sus órganos. Los amigos de la víctima iniciaron una cadena de correos electrónicos contando lo que vieron para que no haya impunidad y se empiezan a movilizar.

Si abordamos otras “noticias” y casos de los últimos días, si miramos con un poco de detenimiento, siempre veremos aparecer la mano de ese mundo de los negocios que bajo la demanda de desregulación termina gobernando en el medio de un generalizado descontrol.

La subversión de valores se constata en el caso de una madre que por una mala calificación de su hijo agrede a una docente, quien termina en terapia intensiva. En el aporte a la esquizofrenia colectiva que realizan los multimedios, cuando por un lado instalan los “valores” de la sociedad consumista, hedonista por antonomasia y, por el otro, se escandalizan frente a la muerte de una mujer en Río Cuarto que presentan como producto de ese mismo hedonismo.

La lógica comunicacional agita el árbol para que no se vea el bosque. Se ocupa de la anorexia y no del hambre, de la distribución de preservativos y no de la distribución de la riqueza, de circunstanciales responsables (preferentemente de la política) pero no de las responsabilidades, de efectos pero no de causas.

Si hasta el Presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, traicionando su origen, se terminó sometiendo al mandato del mercado. Convirtió en una causa nacional (de su país) contaminar la ribera del río Uruguay a manos de las plantas papeleras, llegando al extremo de militarizar la zona para defender esos intereses mercantiles internacionales.

El sistema “global” que cuenta en los medios de comunicación con su ejercito de penetración y dominación cultural, procura además, convertirlos en sustitutos de la indispensable mediación política (ausente o descalificada). Mediación virtual que si bien es insuficiente e inadecuada, porque se limita a exhibir el conflicto pero es incapaz de resolverlo, cumple el cometido de instalar el ideario del mercado autorregulador.

En este contexto, el “acuerdo” formulado televisivamente por el gobernador de la Provincia de Entre Ríos y el intendente de Fray Bentos para destrabar el conflicto con las papeleras, es un claro ejemplo de lo que la política no debe hacer. A sabiendas, o no, le otorgaron un rol al mercado (a través de sus multimedios) que debilita el sistema democrático y representativo.

Un capítulo aparte amerita un aparente hecho deportivo, el que diera lugar la suspensión de un partido de fútbol entre Boca y Gimnasia. Cuando la Asociación del Fútbol Argentino dispuso continúe dicha contienda deportiva, Estudiantes de La Plata, el adversario histórico del lobo platense, aparecía con chances de disputarle el campeonato a Boca. La crónica periodística cuenta que jugadores de River, a su vez clásico rival de Boca, también por entonces con aspiraciones al campeonato, ofrecieron un “incentivo” de U$S 3.000.- a cada jugador de Gimnasia para que le ganen a Boca, lo que desencadenó la ira de la barra brava del club incentivado.

Sin embargo, a diferencia de lo que se suponía, las amenazas que la prensa le atribuyó a esos “hinchas” no se debió a que querían impedir que un triunfo de su club facilitara lograr el campeonato su archirival, Estudiantes. ¡NO¡ ¡QUERÍAN PARTICIPAR DEL NEGOCIO, QUERÍAN SU PARTE DEL INCENTIVO! Grotesco que termina poniendo al descubierto que la lógica de mercado ¡NI SIQUIERA DEJA EN PIE A LA PATRIA DEPORTIVA!

¿Incluir para volver a excluir?

La absurda muerte de Martín Castellucci, los casos de Norma Dalmasso en Río Cuarto, el de una maestra en terapia intensiva por el ataque de la mamá de un alumno que había sido reprobado, el Presidente de Uruguay enviando a sus Fuerzas Armadas para defender los intereses mercantiles del enclave de Botnia en su territorio, la “mediación” de la televisión en el diferendo con Uruguay, el pensamiento por imágenes, el fin de hasta la patria deportiva, el pedido de una madre para que detengan a su hijo para protegerlo del flagelo de la droga, son algunas de las ejemplaridades que siguen poniendo en el tapete que parece claro que nuestra forma de organización social, la sociedad como ámbito de convivencia, está en una profunda crisis.

Un brillante pensador argentino, el profesor Gustavo Cirigliano, cuando pregunta “si lo que se pretende es incluir a los excluidos en la misma sociedad que los excluyó y lo volverá a hacer”, desnuda el fondo a abordar: la cuestión ya no es emparchar, se trata de construir una nueva forma de organización social, porque está claro, la que tenemos no sirve.

Bien mirada la muerte de Martín, con cuyo caso se inició este comentario, es producto (igual que tantos otros casos) del descontrol que imponen los negocios. El amor por el lucro, fundamento y finalidad de un mercado endiosado, inmola a los ciudadanos y los somete a los dictados de sus intereses, hasta extremos en que la libertad de comercio resulta superior al derecho a la vida.

Para tomar al toro por las astas debemos asumir que la discriminación a que cotidianamente nos someten los mercaderes cuenta con el asentimiento de aquellos a quienes, hábilmente, hace sentir incluidos, convenciéndolos de que lo importante es pertenecer.

La movilización popular es una herramienta a no abandonar. Un modo simple y sencillo de honrar la memoria de estos mártires del mercado, nos demanda empezar por excluirnos todos de este sistema enfermo y perverso, paso inicial para la construcción de lo nuevo, principio de ejecución de la impostergable sanción social.

Buenos Aires, 8 de diciembre de 2006

Por José Luis Di Lorenzo
correo@losocial.com.ar

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